Mejora percepción de seguridad, pero persisten retos estructurales y brechas de género: ENSU
La percepción de inseguridad en México registró una ligera mejoría al primer trimestre de 2026, aunque el desafío para las autoridades sigue siendo consolidar esa tendencia y traducirla en una reducción sostenida de delitos, especialmente entre sectores vulnerables como las mujeres.
De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del , el porcentaje de población adulta que se siente insegura en su ciudad pasó de 63.8% en diciembre de 2025 a 61.5% en marzo de 2026 en 91 zonas urbanas del país.
Desde Palacio Nacional, la presidenta reconoció la disminución, aunque subrayó que el reto es doble: reducir la incidencia delictiva y mejorar la percepción ciudadana. En ese sentido, adelantó que su administración intensificará la coordinación con gobiernos estatales y municipales.
“La percepción también tiene que ver con el entorno cotidiano: el alumbrado, los servicios públicos, el espacio urbano. Por eso el trabajo debe ser integral”, sostuvo durante su conferencia matutina.
Confianza en fuerzas de seguridad alcanza máximos históricos
Uno de los hallazgos relevantes del sondeo es el aumento en la confianza hacia las instituciones de seguridad. El alcanzó su mayor nivel de confianza desde septiembre de 2021, mientras que la registró su mejor evaluación desde marzo de ese mismo año. Por su parte, la policía preventiva municipal logró su punto más alto desde 2016.
Estos datos reflejan, según especialistas, un posible efecto de las estrategias de proximidad social y despliegue territorial, aunque advierten que la confianza institucional no necesariamente se traduce de inmediato en menor criminalidad.
Inseguridad con rostro de mujer
La encuesta también evidencia una persistente brecha de género. Mientras el 67.2% de las mujeres reporta sentirse insegura en su ciudad, entre los hombres la cifra es de 54.6%.
Este diferencial apunta a factores específicos como el acoso callejero, la violencia de género y la percepción de riesgo en espacios públicos, lo que sugiere la necesidad de políticas focalizadas más allá de los operativos de seguridad tradicionales.
Desigualdad territorial en la percepción
El estudio del Inegi confirma además una marcada disparidad regional. Las ciudades con mayor percepción de inseguridad son (92.1%), (90.2%) y (87.6%).
En contraste, los niveles más bajos se registraron en (4.4%), (12.9%) y (16.4%).
El desafío: sostener la tendencia
Aunque la baja en la percepción de inseguridad es considerada una señal positiva, el margen de mejora sigue siendo amplio. Analistas coinciden en que la clave estará en mantener la coordinación interinstitucional, fortalecer capacidades locales y atender factores sociales que inciden directamente en cómo la población vive y percibe la seguridad.
La evolución de este indicador en los próximos meses será determinante para evaluar si el cambio observado es coyuntural o marca el inicio de una tendencia sostenida en el país.
