Romero, rumbo a ser Doctor de la Iglesia
Obispos de El Salvador solicitaron a León XIV reconocer la enseñanza pastoral del arzobispo mártir, cuya defensa de los pobres trasciende fronteras
La Iglesia católica de El Salvador busca que el legado espiritual y pastoral de San Óscar Arnulfo Romero alcance un nuevo reconocimiento universal. La Conferencia Episcopal salvadoreña presentó al papa León XIV una propuesta formal para que el arzobispo mártir sea proclamado Doctor de la Iglesia, una distinción reservada a santos cuyas enseñanzas representan una contribución excepcional al pensamiento y la doctrina católicos.
La petición fue entregada durante la visita *ad limina Apostolorum* de los obispos salvadoreños al Vaticano, encuentro en el que los prelados informan al pontífice sobre la situación de sus diócesis y estrechan vínculos con la Santa Sede.
La delegación estuvo encabezada por el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, quien, junto con los demás obispos, presentó al Papa una reliquia de primera clase de San Óscar Romero, identificada como *ex sanguine*, es decir, vinculada con la sangre del santo. Los representantes de la Iglesia salvadoreña también extendieron una invitación a León XIV para que visite el país centroamericano y acuda a orar ante la tumba del religioso.
Un reconocimiento a su pensamiento y compromiso social
La iniciativa coloca en el centro la dimensión doctrinal de Romero, conocido como el obispo de los pobres y la voz de quienes no encontraban espacios para denunciar la violencia y las injusticias.
Sus homilías, pronunciadas durante los años de creciente violencia política en El Salvador, constituyeron una parte fundamental de su ministerio. Desde el púlpito, el arzobispo denunció los abusos contra la población, defendió la dignidad humana y llamó a proteger a los sectores más vulnerables.
Para los obispos que impulsan la propuesta, ese pensamiento pastoral conserva relevancia más allá de las fronteras salvadoreñas, pues plantea una reflexión sobre la relación entre la fe cristiana, la justicia social y la responsabilidad de la Iglesia frente al sufrimiento humano.
El título de Doctor de la Iglesia no constituye únicamente un reconocimiento a la trayectoria de un santo. Se concede a figuras cuya doctrina destaca por su profundidad, su aportación a la comprensión de la fe y la vigencia de sus enseñanzas para la comunidad católica universal.
Por ello, la propuesta sobre Romero tendría que someterse a un proceso de evaluación teológica y canónica antes de que pudiera concretarse una proclamación.
El episcopado salvadoreño lleva al Vaticano la propuesta para reconocer su legado teológico
De mártir a santo: una trayectoria que marcó a El Salvador
Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia, en San Salvador, en un contexto de violencia que precedió a la guerra civil salvadoreña.
Su asesinato lo convirtió en un símbolo para sectores religiosos y sociales que reivindican su defensa de los derechos humanos y su denuncia de la represión. Décadas después, la Iglesia católica reconoció oficialmente su santidad: fue canonizado por el papa Francisco el 14 de octubre de 2018, en el Vaticano.
La posible proclamación como Doctor de la Iglesia representaría una etapa distinta en el reconocimiento de su figura, centrada no solamente en su martirio y testimonio de fe, sino también en el alcance de sus enseñanzas para la Iglesia contemporánea.
León XIV y la causa del arzobispo salvadoreño
De acuerdo con los reportes religiosos difundidos sobre el encuentro, León XIV recibió favorablemente la propuesta y manifestó su devoción personal por Romero. Sin embargo, cualquier expresión positiva del pontífice no equivale a una aprobación definitiva ni significa que el procedimiento haya concluido.
La eventual designación requiere un discernimiento formal y el examen correspondiente de la doctrina y el legado del candidato, conforme a los criterios de la Iglesia católica.
La visita de los obispos también sirvió para invitar al Papa a conocer El Salvador y rendir homenaje al arzobispo en el lugar donde reposan sus restos. La invitación abre la posibilidad de que una eventual visita pontificia contribuya a mantener vigente la memoria de Romero entre las nuevas generaciones.
Al concluir sus actividades en Roma, los prelados convocaron a los fieles a continuar orando por las intenciones del Santo Padre y a promover una cultura del encuentro, el diálogo y la construcción de un futuro compartido.
Mientras avanza la iniciativa, la propuesta de convertir a San Óscar Arnulfo Romero en Doctor de la Iglesia vuelve a poner sobre la mesa el alcance de su mensaje: una fe que, desde la perspectiva de su ministerio, no podía permanecer indiferente ante la violencia, la desigualdad y el sufrimiento de los más desprotegidos.
