Inzunza queda aislado y pierde respaldo de Morena

Tras negarse a pedir licencia, el senador rompió con Morena y quedó sin bancada, comisión ni respaldo político ante señalamientos internacionales

 

Enrique Inzunza pasó en pocos días de ocupar una posición relevante dentro de Morena en el Senado a quedar políticamente aislado. El legislador sinaloense decidió no solicitar licencia a su cargo y, en medio de crecientes presiones internas, terminó fuera del grupo parlamentario morenista.

 

La decisión representa un fuerte golpe para quien había sido identificado como uno de los principales aliados políticos de Adán Augusto López Hernández. Aunque conserva su escaño como senador, Inzunza perdió el respaldo de la bancada, la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos y buena parte de la influencia que mantenía dentro de la Cámara alta.

 

El conflicto se intensificó durante los últimos días, luego de que dentro de la bancada morenista aumentaran las presiones para que se separara temporalmente de sus funciones. Sin embargo, el senador optó por mantenerse en el cargo y defender públicamente su permanencia.

 

La postura terminó por colocarlo frente a una disyuntiva política: solicitar licencia o enfrentar las consecuencias de permanecer dentro del Senado sin el respaldo de su partido.

 

El trasfondo de la crisis se remonta al pasado 29 de abril, cuando trascendió que autoridades de Estados Unidos habrían solicitado la detención de varios políticos sinaloenses, entre ellos el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y el propio Inzunza, por presuntos vínculos con organizaciones criminales.

 

Posteriormente, una carta atribuida a Ismael “El Mayo” Zambada volvió a colocar el nombre del senador en el centro de la controversia. En el documento se hicieron señalamientos relacionados con Rocha Moya y presuntos hechos delictivos, acusaciones que ambos personajes rechazaron.

 

A partir de entonces, la presencia política de Inzunza dentro del Senado comenzó a disminuir. Aunque permaneció formalmente dentro de las estructuras legislativas, su participación y capacidad de interlocución con la dirigencia de Morena se redujeron.

 

Inzunza queda aislado y pierde respaldo de Morena

 

En mayo pasado, incluso, solicitó licencia por algunas horas, en un movimiento que no modificó de fondo su situación. Con el paso de las semanas, el conflicto dejó de ser un asunto exclusivamente relacionado con los señalamientos en su contra y se convirtió también en un problema de disciplina y cohesión interna para Morena.

 

La tensión aumentó todavía más tras la controversia generada por el regreso de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. En ese contexto, Inzunza confirmó su asistencia a una reunión de la bancada y reiteró su negativa a separarse del cargo.

 

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Finalmente, el senador anunció su salida del grupo parlamentario de Morena y aseguró que tomó la determinación por convicción personal para ejercer su función de manera independiente.

 

En su posicionamiento, denunció una campaña de calumnias en su contra y sostuvo que los señalamientos difundidos durante los últimos meses forman parte de una ofensiva atribuida al Departamento de Justicia de Estados Unidos. Inzunza insistió en que las acusaciones carecen de pruebas.

 

La ruptura lo deja ahora en una posición inédita dentro de la Legislatura: mantiene la representación popular obtenida en las urnas, pero ya no cuenta con el cobijo de Morena ni con el espacio de poder que anteriormente ocupaba en el Senado.

 

El desenlace también evidencia las tensiones internas que provocaron los señalamientos sobre políticos sinaloenses y el costo político que éstos han comenzado a tener dentro de la bancada oficialista.

 

De esta manera, Inzunza no pierde el escaño, pero sí el andamiaje político que lo convirtió en uno de los operadores con mayor peso dentro del Senado. Su decisión de permanecer en el cargo terminó por acelerar su aislamiento y marcar una ruptura definitiva con Morena.


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