Trump prepara el terreno para impugnar elecciones si los resultados no le favorecen
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en marcha una serie de medidas que, según especialistas y exfuncionarios de su propia administración, podrían modificar las reglas electorales antes de los comicios intermedios de noviembre y abrir la puerta a impugnaciones de resultados que no favorezcan a su partido.
Analistas señalan que la estrategia busca debilitar la confianza en el sistema electoral mediante nuevas restricciones, cuestionamientos a los mecanismos de votación y la difusión de acusaciones de fraude que no han sido comprobadas. El objetivo, advierten, sería crear condiciones políticas para disputar o incluso desconocer resultados adversos.
Nuevo mensaje presidencial y críticas a las elecciones de 2020
Trump prepara un mensaje televisado a la nación en el que volverá a insistir en sus afirmaciones, sin pruebas, de que la elección presidencial de 2020 fue manipulada y que su derrota frente a Joe Biden fue producto de un fraude.
El mandatario pretende utilizar esas acusaciones para poner en duda la legitimidad de algunos legisladores demócratas que actualmente ocupan escaños en el Congreso, especialmente ante la posibilidad de que los republicanos pierdan posiciones en las próximas elecciones.
Propuesta para modificar las reglas de votación
Entre las medidas promovidas por Trump se encuentra un proyecto de ley que establecería nuevos requisitos para ejercer el voto, como la obligación de presentar documentos que acrediten la ciudadanía estadounidense y la eliminación del voto por correo en varios estados.
La iniciativa genera preocupación entre organizaciones defensoras del derecho al sufragio, ya que millones de ciudadanos no cuentan con documentos como pasaportes o actas de nacimiento, lo que podría dificultar su participación electoral.
Actualmente, el voto por correo es utilizado de manera amplia en ocho estados y parcialmente en otros 15.
Remoción de funcionarios electorales aumenta las sospechas
La semana pasada, Trump destituyó a la dirigencia de la Comisión Federal de Asistencia Electoral, organismo independiente encargado de apoyar a los estados en la protección de boletas, la certificación de equipos de votación y la seguridad del proceso electoral.
Miles Taylor, quien fue jefe de gabinete del Departamento de Seguridad Interna durante el primer gobierno de Trump, afirmó que esta decisión representa una señal de que el presidente busca intervenir en las elecciones intermedias.
Según Taylor, la administración podría intentar imponer nuevos requisitos para registrarse como votante o establecer restricciones sobre los equipos utilizados en las casillas.
Las acusaciones de fraude electoral no han sido comprobadas
Tras perder las elecciones de 2020, Trump y sus aliados señalaron que las máquinas de votación habían sido manipuladas para impedir su triunfo. Sin embargo, las denuncias no prosperaron por falta de evidencia.
La empresa Dominion Voting Systems, uno de los fabricantes señalados en esas acusaciones, obtuvo una compensación millonaria después de que Fox News reconociera haber difundido afirmaciones falsas sobre sus equipos.
Diversas investigaciones y decenas de demandas presentadas por Trump y sus simpatizantes tampoco demostraron irregularidades capaces de cambiar el resultado electoral.
Organismos como el Brennan Center y la Brookings Institution han señalado que los casos de fraude electoral en Estados Unidos son extremadamente bajos, con una incidencia estimada de entre 0.0003 y 0.002 por ciento.

Trump insiste en poner en duda la seguridad del sistema
A pesar de la falta de pruebas, el presidente continúa argumentando que el sistema electoral estadounidense presenta fallas graves.
“Sin elecciones libres e imparciales, uno no tiene país”, declaró Trump al referirse a la importancia de la seguridad electoral. Sus comentarios ocurren mientras encuestas anticipan una posible pérdida de las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y eventualmente en el Senado.
La polémica propuesta de cancelar las elecciones intermedias
En una entrevista con Reuters en enero, Trump afirmó que su administración avanzaba tan favorablemente que quizá deberían cancelarse las elecciones intermedias. Aunque su equipo de comunicación aseguró que se trataba de una broma, el mandatario volvió a mencionar la idea semanas después durante un evento partidista.
También se prevé que presente nuevos documentos sobre las elecciones en Georgia, estado donde perdió en 2020 y donde los demócratas obtuvieron dos escaños en el Senado.
Matt Royer, asesor político demócrata, afirmó que Trump podría utilizar esas acusaciones para cuestionar la legitimidad de esos cargos y generar presión para suspender los comicios. Aunque legalmente el presidente no tiene facultades para cancelar elecciones, sus críticos sostienen que busca sembrar dudas sobre el proceso.
Disputa por los padrones electorales
El Departamento de Justicia ha solicitado a los 50 estados entregar sus listas de votantes registrados para una revisión federal. Hasta ahora, 28 estados han rechazado la petición y enfrentan demandas judiciales.
Los gobiernos estatales argumentan que la Constitución estadounidense les otorga la responsabilidad de administrar las elecciones federales.
Organizaciones civiles preparan protestas nacionales
Las acciones impulsadas por Trump han provocado reacciones de grupos defensores de los derechos civiles. Martin Luther King III y el activista Al Sharpton anunciaron una movilización nacional en Washington para agosto con el objetivo de denunciar lo que consideran intentos de debilitar el derecho al voto.
La protesta también abordará los cambios en los distritos electorales impulsados por algunos estados republicanos, que organizaciones civiles consideran una estrategia para reducir la representación política de comunidades afroestadounidenses y otras minorías.
Estados republicanos aprueban nuevas restricciones
Hasta ahora, nueve estados han aprobado 12 leyes que limitan el acceso al voto, de las cuales nueve estarán vigentes para las elecciones intermedias.
Entre los cambios más cuestionados se encuentran las exigencias de presentar documentos como pasaportes o certificados de nacimiento para registrarse como votante. Organizaciones civiles señalan que estas medidas afectan principalmente a personas de bajos ingresos y comunidades minoritarias.
Críticos señalan una contradicción en el discurso presidencial
Mientras Trump afirma que sus acciones buscan proteger la democracia y garantizar elecciones seguras, sus opositores sostienen que las medidas representan una amenaza para la participación ciudadana y podrían ser utilizadas para desacreditar resultados electorales futuros.
La disputa sobre las reglas del voto se perfila así como uno de los principales conflictos políticos rumbo a las elecciones intermedias de noviembre.
