La Filarmónica capitalina tiende un puente musical entre México, China y Europa
La apostará este fin de semana por un programa que dialoga entre continentes, épocas y lenguajes sonoros, bajo la batuta de la directora invitada . El eje de las presentaciones será el estreno mundial de Sino elementos, primera obra orquestal de la joven compositora mexicana Guadalupe Perales (1992), una partitura que explora la cosmovisión china a través de recursos simbólicos y una escala pentatónica.
Los conciertos se realizarán el sábado 28 de febrero a las 18:00 horas y el domingo 1 de marzo a las 12:30 horas en la , recinto principal del , consolidado como uno de los espacios sinfónicos más importantes de la capital.
Una mirada mexicana a la tradición china
Sino elementos marca un parteaguas en la trayectoria de Perales al tratarse de su primera incursión en el repertorio orquestal. La obra articula elementos simbólicos de la naturaleza presentes en la cultura china —como el agua, el viento o la montaña— con el interés personal y académico de la compositora por esta civilización milenaria.
El uso de una escala de cinco notas, característica de buena parte de la música tradicional china, no es un recurso meramente ornamental: funciona como columna vertebral de la pieza. A partir de ella, la autora construye texturas y atmósferas que evocan paisajes sonoros orientales, pero desde una sensibilidad contemporánea y mexicana.
El resultado es una partitura que no pretende imitar, sino reinterpretar. La orquesta se convierte en un lienzo donde conviven timbres occidentales con giros melódicos inspirados en Oriente, generando un diálogo intercultural que amplía el horizonte estético del público capitalino.
Romanticismo y modernidad en un mismo programa
El concierto se completa con dos obras emblemáticas del repertorio sinfónico europeo. Por un lado, Scherzo fantastique, del compositor checo , pieza vibrante y luminosa que destaca por su virtuosismo orquestal y su riqueza armónica, representativa del romanticismo tardío centroeuropeo.
Por otro, la célebre Sinfonía no. 9, Del Nuevo Mundo, de , una de las obras más interpretadas del repertorio universal. Escrita durante la estancia del compositor en Estados Unidos, la sinfonía incorpora influencias de espirituales afroamericanos y cantos nativos, convirtiéndose en un símbolo de mestizaje cultural en la música académica.
En ese sentido, el programa traza un arco temático que conecta la exploración identitaria de Dvořák con la búsqueda intercultural de Perales, pasando por la energía expresiva de Suk. Tres momentos históricos distintos que confluyen en una misma experiencia sonora.
La batuta como hilo conductor
La presencia de Inés Rodríguez al frente de la agrupación capitalina añade una dimensión adicional al concierto. Reconocida por su claridad interpretativa y sensibilidad musical, la directora tendrá el reto de equilibrar el estreno contemporáneo con dos obras de gran peso histórico.
Su conducción será clave para articular los contrastes del programa: de la evocación simbólica de Sino elementos a la intensidad rítmica de Suk y la amplitud melódica de Dvořák.
Con este repertorio, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México no sólo presenta un estreno mundial, sino que reafirma su vocación de diálogo cultural y apertura estética, consolidando a la capital como un espacio donde convergen tradición, innovación y diversidad sonora.
