Un hallazgo arqueológico narra como la hambruna azotó a Egipto por siete años
La Chispa te cuenta cómo un hallazgo arqueológico narra como la hambruna azotó a Egipto durante siete años. Un enorme bloque de granito natural en la isla de Sehel, a tres kilómetros al suroeste de Asuán en el Alto Egipto, conocido como “La Estela del Hambre”, contiene una larga inscripción jeroglífica de 32 columnas. Su superficie rectangular fue cortada por los antiguos egipcios y presenta una fisura central que ya estaba antes de grabar el texto. ¿Qué secretos guarda este singular objeto?
La Estela del Hambre y sus misterios jeroglíficos
La Estela del Hambre es especialmente notable por el texto jeroglífico presidido por cuatro figuras: tres divinidades de la llamada “tríada de Elefantina” —Khnum, dios creador con cabeza de carnero de Asuán; Satet, diosa de la inundación del Nilo; y Anuket, diosa de la catarata— y frente a ellas, el faraón Zoser, responsable de la pirámide escalonada de Saqqara.
Zoser y el registro de la hambruna
¿Qué llevó a Zoser a grabar este mensaje en un lugar remoto, lejos de Menfis? La inscripción describe una terrible hambruna en el año 18 de su reinado. Aunque el texto fue grabado dos mil años después, durante el período ptolemaico, refleja acontecimientos que marcaron a Egipto, donde la escasez de alimentos y la falta de inundaciones del Nilo provocaron sufrimiento generalizado.

Estudios y traducciones de la Estela
Investigaciones sugieren que la estela fue realizada durante el reinado de Ptolomeo V Epífanes por sacerdotes de Khnum en Elefantina, probablemente para reforzar su autoridad. La traducción más consensuada fue hecha por Paul Barguet en 1953, explicando que Zoser solicitó la intervención de Khnum para terminar la hambruna de siete años que afectaba al país.
El texto relata:
«El dolor me tenía sujeto en mi trono y la gente a mi alrededor estaba triste. Mi corazón me oprimía porque durante mi reinado hacía siete años que el Nilo no crecía a su debido tiempo. El cultivo de cereales era escaso, las semillas se secaban en la tierra y no había suficiente comida […].
Entonces, para apartar la preocupación hice llamar al sumo sacerdote Imhotep. ¿Dónde nace el Nilo?, le pregunté. ¿Qué divinidad vive allí, para que yo la estreche a mí? Imhotep respondió: ‘Hay una ciudad en medio del agua, rodeada por el Nilo, que se llama Elefantina y cuyo dios es Khnum’. Con satisfacción, el rey tuvo noticia de las riquezas de las que era dueño Khnum. Ordenó un gran sacrificio para Khnum y las diosas que formaban tríada con él, Satet y Anukis.
A continuación se le apareció Khnum en sueños (a Zoser) y le habló: ‘Soy Khnum, tu creador. Mis brazos te rodean para proteger tu cuerpo. Soy el señor de la creación que se ha creado a sí mismo, el gran océano, que estaba aquí desde el principio de los tiempos, el Nilo que fluye según mi propia voluntad. Yo haré crecer el Nilo para ti, el hambre acabará, los corazones de los egipcios rebosarán más que antes de alegría’. [El rey continúa]: Luego me desperté. Tan pronto como hubiera reunido mis pensamientos y me recuperé del estupor, promulgué un decreto a favor de mi padre Khnum correspondiendo así a todo lo que él había hecho por mí».

Descubrimiento moderno del hallazgo
Charles Edwin Wilbour descubrió la Estela del Hambre en 1889 durante su visita a Sehel. Heinrich Karl Brugsch realizó la primera traducción en 1891, seguido de Pleyte, De Morgan, Sethe y Miriam Lichtheim. A pesar de décadas de estudios, aún no hay consenso sobre la veracidad completa de los hechos narrados.
Impacto histórico y cultural
Este hallazgo arqueológico narra como la hambruna y se ha comparado con relatos de Mesopotamia, como el mito de Gilgamesh, o con la historia bíblica de José. Más allá de su veracidad, la Estela del Hambre es un documento clave para entender cómo los antiguos egipcios registraban y justificaban fenómenos naturales y políticos. Su estudio continúa revelando secretos de la administración, religión y supervivencia en el Antiguo Egipto, destacándose como uno de los hallazgos arqueológicos más significativos.
