Redes sociales capturan a menores

Gobierno cuestiona diseño de plataformas digitales por riesgos para menores y abre consulta nacional sobre celulares en escuelas.

La discusión sobre el uso de celulares en las escuelas dejó de centrarse exclusivamente en la distracción dentro de las aulas y abrió un debate de mayor alcance: la responsabilidad de las plataformas digitales sobre los contenidos y estímulos que reciben niñas, niños y adolescentes.

Durante la Mañanera del Pueblo, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Martín Delgado Carrillo, anunció que los días 24 y 25 de agosto se realizará una consulta nacional entre el magisterio para definir el futuro de los dispositivos digitales en la educación básica.

El ejercicio se desarrollará durante el Consejo Técnico Intensivo, previo al inicio del ciclo escolar, y contempla la participación de más de un millón de maestras y maestros de más de 200 mil escuelas de todo el país.

El planteamiento gubernamental busca llevar la discusión más allá de determinar si los teléfonos deben permitirse o prohibirse en los planteles. El objetivo será analizar también qué responsabilidad tienen las empresas tecnológicas frente a los riesgos derivados del diseño de sus plataformas.

El algoritmo como nuevo foco de preocupación

Para sustentar el debate, el gobierno federal presentó el análisis de Ravi Iyer, psicólogo social y tecnólogo que trabajó durante cuatro años y medio en Meta, donde encabezó equipos de investigación relacionados con ciencia de datos y producto.

El especialista sostuvo que los efectos negativos de las redes sociales no necesariamente son consecuencias accidentales, sino que pueden estar relacionados con decisiones específicas de diseño.

Explicó que buena parte de los algoritmos comerciales están optimizados para incrementar el tiempo de permanencia de los usuarios, los clics, comentarios y reproducciones, es decir, para elevar el llamado engagement.

El problema, señaló, es que esos objetivos pueden entrar en conflicto con las aspiraciones de los propios usuarios, particularmente cuando se trata de menores de edad.

Entre las herramientas que contribuyen a mantener conectados a los usuarios identificó el desplazamiento infinito de contenidos, la reproducción automática, las notificaciones constantes, los sistemas de recompensas y las configuraciones de privacidad que facilitan el contacto con desconocidos.

De acuerdo con Iyer, estas características no son inevitables y pueden modificarse mediante decisiones de las propias compañías.

Acoso sexual y contenido no solicitado

Las cifras expuestas durante la conferencia colocaron especial énfasis en los riesgos que enfrentan los menores dentro de las plataformas.

Según investigaciones internas de Meta citadas por el especialista, 13 por ciento de los usuarios de Instagram de entre 13 y 15 años recibió una insinuación sexual no deseada durante los siete días previos a la medición.

Asimismo, 19.2 por ciento de los menores de ese mismo rango de edad reportó haber visto desnudos o contenido sexual que no buscaba en una sola semana.

La palabra clave, destacó Iyer, es precisamente “indeseado”: se trata de material que llega a los menores aunque ellos no lo estén buscando.

El fenómeno también incluye otros contenidos potencialmente dañinos. Una encuesta realizada en Australia entre más de tres mil niños y adolescentes de 10 a 17 años encontró que 47 por ciento había visto comentarios ofensivos o sexistas contra niñas y mujeres; otro 47 por ciento observó videos de peleas y 46 por ciento encontró retos peligrosos en Internet.

El problema también está en el tiempo conectado

El diagnóstico presentado no se limita al contenido sexual o violento. Otro de los principales riesgos es el uso excesivo de las plataformas.

El especialista señaló que 70 por ciento de los jóvenes consultados afirma sentirse manipulado por las redes sociales. Además, una encuesta de Pew entre adolescentes en Estados Unidos encontró que 45 por ciento considera que pasa demasiado tiempo conectado, otro 45 por ciento señala afectaciones en su sueño y 40 por ciento reconoce impactos negativos en su productividad.

Desde esta perspectiva, el debate planteado por la SEP pretende modificar el enfoque tradicional: no sólo preguntar cuánto utilizan los menores los dispositivos, sino analizar cómo fueron diseñadas las aplicaciones para mantenerlos conectados.

Un precedente judicial contra Meta

El gobierno mexicano también presentó como referencia una sentencia dictada en Estados Unidos contra Meta Platforms.

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En el caso promovido por el Estado de Nuevo México, un tribunal determinó que la empresa podía ser considerada responsable por daños relacionados con el diseño de sus plataformas y ordenó implementar modificaciones durante cinco años.

Entre las medidas se contempla fortalecer la verificación de edad, ocultar por defecto el conteo público de “me gusta” para menores de 18 años, desactivar notificaciones durante la noche y horario escolar, establecer límites al tiempo de uso y mantener privadas por defecto las cuentas de adolescentes.

También se ordenaron restricciones para evitar que adultos sin relación puedan recibir recomendaciones de cuentas de menores o enviarles mensajes.

El fallo incluyó además disposiciones relacionadas con los intercambios románticos o sexualizados entre menores y sistemas de inteligencia artificial de la compañía.

México lleva el debate a las escuelas

La SEP busca que el análisis de estas experiencias internacionales forme parte de la discusión que sostendrá el magisterio mexicano en agosto.

Con ello, el debate sobre los celulares en las aulas adquiere una dimensión distinta. Ya no se trata únicamente de determinar si un estudiante puede utilizar un teléfono durante la clase, sino de discutir qué ocurre cuando ese dispositivo se convierte en la puerta de entrada a plataformas diseñadas para capturar y retener su atención.

El gobierno federal plantea que la tecnología no debe ser entendida como enemiga de la educación, pero sí exige revisar los incentivos comerciales detrás de las herramientas digitales utilizadas por menores.

La consulta del 24 y 25 de agosto será, en ese sentido, el primer paso para definir una postura nacional frente al uso de celulares y redes sociales en la educación básica.

El desafío será encontrar un equilibrio entre los beneficios educativos de la tecnología y la protección de niñas, niños y adolescentes frente a mecanismos digitales que pueden convertir su atención en el principal objetivo comercial.


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