León XIV convoca a unir pueblos mediante fe
En Paysandú, pontífice destacó puentes, palmares y mate como símbolos de fraternidad, encuentro, identidad y compromiso con las comunidades necesitadas
El papa León XIV llamó a los uruguayos a fortalecer la fraternidad, construir puentes entre los pueblos y convertir la solidaridad en una expresión cotidiana de la fe, durante la primera misa que celebró en territorio uruguayo, como parte de su visita apostólica a Uruguay.
Ante miles de fieles congregados en el Parque París Londres, en Paysandú, el pontífice planteó que la Iglesia debe ser un espacio de encuentro, diálogo y acompañamiento, capaz de superar divisiones y contribuir a la construcción de una sociedad más unida y comprometida con quienes enfrentan mayores dificultades.
En su homilía, el Santo Padre tomó tres elementos representativos de la identidad regional —el puente, los palmares y el mate— para explicar los valores que, desde su perspectiva, deben orientar la vida cristiana y las relaciones humanas.
Construir puentes para alcanzar la paz
Al referirse al puente internacional General Artigas, que conecta Uruguay y Argentina a través del río Uruguay, León XIV destacó su significado como símbolo de apertura, comunicación e intercambio entre naciones.
Subrayó que las personas también están llamadas a convertirse en constructoras de puentes, estrechando vínculos, promoviendo el entendimiento y transmitiendo la alegría de la fe.
Sin embargo, advirtió que estas estructuras necesitan cimientos sólidos para resistir las adversidades. De la misma manera, señaló que los creyentes requieren una formación cristiana firme que les permita mantener sus convicciones y actuar como instrumentos de unidad y caridad.
En este contexto, recordó el ejemplo del beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, quien recorrió en tres ocasiones el territorio uruguayo para llevar asistencia espiritual a sus habitantes.
El pontífice evocó particularmente su actuación durante la Defensa de Paysandú, en 1864, cuando permaneció en la Isla de la Caridad para atender a refugiados y heridos de ambos bandos, mientras exhortaba a los ejércitos enfrentados a recuperar la fraternidad.
Los palmares, símbolo de comunidad y esperanza
El segundo símbolo elegido por León XIV fueron los palmares, característicos de la región. A partir de ellos, explicó que las personas necesitan raíces profundas, fortaleza ante las dificultades y una orientación que les permita crecer y dar frutos.
Comparó la resistencia de las palmeras con la perseverancia que deben mantener los creyentes, arraigados en Cristo y comprometidos con el bienestar colectivo.
También destacó que estos árboles no crecen aislados, sino que forman comunidades, una imagen que utilizó para describir a la Iglesia como una familia que comparte la oración, la Palabra de Dios, los sacramentos y las acciones de caridad.
Visita apostólica a Uruguay
El mate como expresión de fraternidad
El tercer elemento fue el mate, una de las tradiciones más arraigadas de Uruguay y de Sudamérica.
El Papa reconoció en esta bebida una expresión de amistad, familiaridad, integración y encuentro, porque compartirla representa una oportunidad para dialogar, acompañarse y estrechar relaciones.
Incluso destacó que el mate también acompaña los momentos de soledad, cuando las personas encuentran espacios para la reflexión y para confiar a Dios sus preocupaciones, necesidades y esperanzas.
A partir de estos tres símbolos, León XIV invitó a los uruguayos a reconocer los valores que conforman su identidad y transmitirlos a las nuevas generaciones, junto con la herencia espiritual que forma parte de la historia del país.
Educación, familias y atención a los más vulnerables
El pontífice también hizo un llamado a fortalecer la formación religiosa de niñas, niños y jóvenes, acompañar a las familias, brindar apoyo a las personas mayores y mantener las obras de caridad.
Recordó que la fidelidad se demuestra tanto en las grandes responsabilidades como en las pequeñas acciones cotidianas, al citar el Evangelio: «El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho».
En su mensaje final, convocó a los fieles a convertirse en comunidades fraternas, abiertas al diálogo y comprometidas especialmente con las personas más necesitadas.
«Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús», expresó, al insistir en que la misión evangelizadora debe realizarse con entusiasmo, cercanía y solidaridad.
Al concluir la celebración, en un saludo improvisado frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, reiteró que construir puentes significa unir a los pueblos mediante la fe y la convicción de que la paz es posible.
Finalmente, impartió su bendición a los asistentes y pidió la protección de la Virgen de los Treinta y Tres para acompañar el camino del pueblo uruguayo.
