Ciudad de México apuesta por un “Mundial Social”: deporte comunitario, inclusión y memoria histórica marcan la ruta rumbo a 2026
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, delineó una estrategia que busca transformar la experiencia del Mundial de Futbol en un fenómeno social, comunitario e incluyente, más allá de los estadios y del espectáculo mediático.
Durante su participación en la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Brugada subrayó que la capital del país no será únicamente sede de partidos, sino protagonista de una movilización social en torno al deporte.
Un Mundial que se juega en las calles
Lejos del modelo tradicional, el gobierno capitalino impulsa lo que denomina un “Mundial Social”, con actividades deportivas, culturales y comunitarias en espacios públicos. La apuesta es clara: llevar el futbol a plazas, barrios y unidades habitacionales.
Uno de los puntos clave será la Unidad Independencia, donde se realizarán festivales futboleros y una exposición histórica titulada “La Ciudad que Nunca ha Dejado de Jugar”, que recopila más de 600 objetos relacionados con los mundiales de 1971, 1986 y el próximo 2026.
En paralelo, el Zócalo capitalino se convertirá en un punto de encuentro masivo para seguir eventos clave, como el partido inaugural entre México y Portugal, acompañado de pantallas gigantes y actividades culturales.
Infraestructura deportiva como eje de política social
Brugada informó que la ciudad avanza en un ambicioso programa de infraestructura deportiva:
- 500 canchas serán rehabilitadas o construidas en total
- 200 ya están listas
- 100 serán inauguradas este fin de semana
Estas instalaciones contarán con pasto sintético, iluminación y condiciones dignas, con el objetivo de garantizar acceso equitativo al deporte en toda la capital.
La mandataria enfatizó que esta inversión busca consolidar a la Ciudad de México como “la más deportiva del país”, promoviendo la participación activa de la población y no solo su rol como espectadora.
Inclusión: el eje del “juego limpio”
El proyecto también tiene un fuerte componente social. Brugada planteó que el Mundial debe ser un espacio libre de discriminación, apostando por una convivencia sin machismo, racismo, clasismo ni xenofobia.
En este contexto, destacó la importancia de visibilizar a las mujeres en el futbol, particularmente a las llamadas “Pioneras de 1971”, quienes participaron en un torneo histórico no reconocido oficialmente durante décadas.
Como gesto simbólico, la jefa de Gobierno anunció que cederá su boleto para el partido inaugural a este grupo de exjugadoras, para que asistan en su representación.
Deporte para todos: adultos mayores y nuevas modalidades
Otro de los ejes destacados fue la inclusión de adultos mayores en la práctica deportiva. Brugada celebró iniciativas como el “futbol sin correr”, promovido por el Instituto Mexicano del Seguro Social bajo la dirección de Zoé Robledo.
Esta modalidad, adaptada a personas mayores, será impulsada en la capital mediante la formación de entrenadores y árbitros, con el objetivo de expandir su práctica en toda la ciudad.
Asimismo, reconoció la participación de Rommel Pacheco en la promoción del deporte como herramienta de bienestar social.
Más allá del espectáculo
La estrategia del gobierno capitalino redefine el papel de la ciudad frente al Mundial: no como una sede pasiva, sino como un espacio de participación colectiva.
El mensaje central es convertir el futbol en un vehículo de cohesión social, memoria histórica e inclusión, donde la ciudadanía no solo observe, sino juegue, conviva y se apropie del evento.
Con esta visión, la Ciudad de México busca sentar un precedente sobre cómo los grandes eventos deportivos pueden traducirse en políticas públicas con impacto social duradero.
