Feria de las Calacas reúne familias y fortalece tradiciones mexicanas

Más de 64 mil visitantes disfrutaron actividades gratuitas, ofrendas, música y talleres que acercaron a nuevas generaciones al Día de Muertos

 

La tradición mexicana de honrar a quienes han partido encontró en el arte, la música y la convivencia familiar una forma de mantenerse viva durante la XXVI Feria de las Calacas, que reunió a más de 64 mil personas los días 31 de octubre y 1 de noviembre en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

 

Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, mediante el programa Alas y Raíces, el Cenart y la Dirección General de Vinculación Cultural, la celebración ofreció más de 380 actividades gratuitas dirigidas a bebés, niñas, niños, adolescentes y personas adultas.

 

Más que un encuentro recreativo, la feria se convirtió en un espacio para transmitir las tradiciones del Día de Muertos entre generaciones, mediante experiencias que combinaron expresiones artísticas, memoria colectiva y participación comunitaria.

 

Los jardines del Cenart se transformaron en escenarios de celebración. Arcos de alebrijes, instalaciones alusivas al Mictlán, maquillajes de calaveras y coloridas ofrendas recibieron a familias que recorrieron los distintos espacios, mientras disfrutaban de música, narraciones y propuestas gastronómicas tradicionales.

 

La programación contó con la participación de más de 140 artistas, narradores, talleristas y agrupaciones, quienes desarrollaron actividades de teatro, danza, conciertos, literatura, artes gráficas y talleres creativos.

 

Entre los espectáculos musicales destacaron las presentaciones de Pim Pau, Yucatán A Go Go, Orquesta Basura, Triciclo Circus Band y Sonido Gallo Negro. Además, Michoacán participó como estado invitado con muestras de música y danza purépecha, que acercaron al público a la riqueza cultural de esa entidad.

 

Ofrendas que preservan la memoria y dan voz a las ausencias

 

Uno de los principales atractivos fueron las 16 ofrendas instaladas en el recinto, con propuestas que combinaron elementos tradicionales, materiales reciclados y expresiones contemporáneas para reflexionar sobre la muerte y el recuerdo.

 

Entre ellas sobresalió Camino al Mictlán: por las que no debieron partir, elaborada por jóvenes en externamiento, en colaboración con Alas y Raíces y el área de Justicia Penal para Adolescentes de Prevención y Reinserción Social. La instalación rindió homenaje a adolescentes víctimas de feminicidio y convirtió la conmemoración en un espacio de reflexión sobre la violencia y la memoria.

 

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También se presentó la exposición Desde que te ausentaste, integrada por 32 fotografías que muestran distintas maneras de recordar a los muertos en comunidades mexicanas, así como Al filo del papel, del artista Sergio Hernández, con 13 cuadros de piezas de papel picado artesanal.

 

La feria también puso especial atención en la primera infancia, con talleres y actividades diseñadas para estimular la creatividad, la curiosidad y el acercamiento a la lectura, siempre con la participación de madres, padres y familiares.

 

La programación se extendió al Pabellón de Cultura Comunitaria, ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, donde el 31 de octubre se desarrollaron actividades de narración oral, arte popular y espectáculos familiares.

 

Con esta edición, la Feria de las Calacas reafirmó su papel como un encuentro cultural que trasciende el entretenimiento, al convertir las tradiciones mexicanas en experiencias compartidas y acercar a las nuevas generaciones a una celebración que reconoce la vida, honra la memoria y fortalece la identidad cultural del país.

 


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