León XIV destaca el “renacimiento” de la Iglesia tras su visita a Francia
El papa León XIV presentó este miércoles un balance de su reciente viaje apostólico a Francia y tomó como principal símbolo de la visita a la Catedral de Notre-Dame de París, cuya reconstrucción tras el incendio de 2019, dijo, representa una imagen de renacimiento tanto para la Iglesia como para la sociedad.
Durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, el Pontífice agradeció la recepción que tuvo por parte de las autoridades civiles y religiosas, así como de las personas que salieron a las calles para saludarlo.
León XIV recordó que en Notre-Dame presidió las Vísperas de la Santísima Virgen María, una celebración que, según explicó, estuvo marcada por la música, el canto y la belleza del templo.
El Papa destacó que la recuperación de la catedral demostró que es posible alcanzar acuerdos y trabajar de manera conjunta entre la Iglesia, el Estado, las instituciones públicas, la sociedad civil, benefactores y especialistas.
A partir de esta experiencia, llamó a que la colaboración en favor del bien común sea una práctica habitual entre las instituciones y quienes tienen responsabilidades políticas, sociales y económicas, colocando en el centro la dignidad de la persona humana.
Jóvenes, una señal de esperanza
El Pontífice también vinculó la celebración en Notre-Dame con la vigilia que sostuvo posteriormente con jóvenes en el Estadio de Francia.
Aunque se trató de escenarios distintos, León XIV consideró que ambos encuentros estuvieron unidos por un mismo elemento: la Iglesia entendida como una comunidad integrada por personas que siguen a Jesucristo.
Ante miles de jóvenes, el Papa los llamó “los santos de Francia” y destacó su disposición para cantar, celebrar, guardar silencio y escuchar, al considerar que esas actitudes reflejan una búsqueda de verdad y amor.
Para León XIV, la participación juvenil constituye una señal de esperanza y una expresión del dinamismo que mantiene la Iglesia francesa.
Aumentan las solicitudes de Bautismo
Otro de los aspectos que resaltó fue el incremento registrado en los últimos años de jóvenes y adultos que solicitan recibir el Bautismo.
El Pontífice calificó este fenómeno como una “hermosa sorpresa de Dios” y recordó que durante su estancia en París participó en una Asamblea sinodal provincial, donde alentó el proceso de formación de catecúmenos y nuevos miembros de la Iglesia.
También mencionó su visita a la Maison Bakhita, espacio de acogida para personas que atraviesan situaciones de dificultad, como ejemplo de las obras sociales inspiradas en el Evangelio y centradas en la dignidad humana.
La Misa en París y el llamado a una nueva etapa
La celebración eucarística en la Place de la Concorde fue presentada por León XIV como uno de los momentos centrales de su visita.
El Papa resaltó la gran concentración de fieles que se extendió por la plaza y la Avenue des Champs Élysées, hasta las inmediaciones del Arco del Triunfo.
Para el Pontífice, aquella multitud reunida para participar en la Eucaristía simbolizó una reconstrucción que va más allá de los edificios y que, desde su perspectiva, representa la renovación espiritual de la Iglesia.

Lourdes y la defensa de la dignidad humana
Después de París, León XIV viajó a Lourdes, donde veneró a la Virgen María y destacó el mensaje de esperanza asociado con este santuario.
En su catequesis subrayó que toda persona, incluso en condiciones de extrema fragilidad, conserva una dignidad que no puede ser vulnerada y merece recibir atención, acompañamiento y alivio frente al sufrimiento.
En este contexto, definió a Lourdes como un referente de lo que llamó una “civilización del amor”.
El Papa también recordó el encuentro que sostuvo con víctimas de abusos, a quienes expresó su compromiso de escuchar su experiencia y acompañar sus procesos de sanación. Asimismo, reiteró la importancia de reconocer el daño causado y fortalecer las medidas para prevenir nuevos casos.
Metz y el futuro del proyecto europeo
La última etapa del viaje llevó al Pontífice a Metz, una ciudad vinculada con la historia de Europa y marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.
León XIV evocó en este punto la figura de Robert Schuman, uno de los principales impulsores del proceso de integración europea, y estableció un paralelismo entre la reconstrucción de Notre-Dame y el renacimiento de Europa después de la guerra.
Según explicó, el proyecto europeo se construyó sobre principios como la democracia, la solidaridad y la fraternidad entre los pueblos, elementos que, afirmó, también estuvieron vinculados con sus raíces cristianas.
En Metz, el Papa se reunió con representantes de distintas tradiciones religiosas, quienes participaron en la lectura y firma del llamado de Metz por el diálogo y la paz.
“Para que el mundo tenga vida”
Al cerrar su reflexión, León XIV recordó el lema que acompañó su visita pastoral a Francia: Pour que le monde ait la vie, “Para que el mundo tenga vida”.
El Pontífice señaló que estas palabras, tomadas del mensaje de Jesús, resumen el sentido de su misión y ahora se convierten también en una oración para que los encuentros y experiencias de su viaje produzcan frutos duraderos.
Con este mensaje, León XIV presentó su visita a Francia como un recorrido marcado por la reconstrucción, la esperanza, la dignidad humana, el diálogo y la búsqueda de la paz.
