Programas sociales entran bajo lupa electoral, advierte Sheinbaum

Presidenta rechaza uso clientelar de apoyos sociales, defiende su carácter universal y reconoce mayor cuidado al hablar durante proceso electoral

 

La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de manera categórica que los programas sociales del Gobierno de México sean utilizados para comprar voluntades electorales y sostuvo que los principales apoyos federales tienen actualmente un carácter universal, por lo que no están sujetos a la afiliación partidista ni a la preferencia política de los beneficiarios.

 

Ante los cuestionamientos sobre un eventual uso electoral de los programas de bienestar, la mandataria respondió tajantemente: “Falso”, y defendió el esquema mediante el cual se distribuyen los recursos públicos.

 

Durante su explicación, Sheinbaum señaló que la propia Constitución establece la obligación del Estado de mantener los programas sociales y garantizar que sus recursos se incrementen por encima de la inflación, lo que, afirmó, impide que puedan considerarse instrumentos sujetos a decisiones coyunturales de carácter electoral.

 

Como ejemplo central puso la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, cuyo presupuesto, dijo, supera los 500 mil millones de pesos y cuya cobertura alcanza de manera universal a las personas de 65 años y más.

 

“No podría ser clientelar, porque la reciben todos”, sostuvo.

 

La presidenta explicó que el acceso a este apoyo no depende de la militancia o simpatía partidista de los adultos mayores. El Gobierno, dijo, no pregunta a los beneficiarios por quién votaron ni condiciona la entrega del recurso a que respalden a determinada fuerza política.

 

El procedimiento, detalló, consiste en la incorporación al programa, la entrega de una tarjeta del Banco del Bienestar y, posteriormente, el depósito periódico de los recursos correspondientes.

 

Bajo esta lógica, Sheinbaum sostuvo que entre los millones de beneficiarios pueden coexistir personas con distintas preferencias políticas, precisamente porque el criterio para recibir la pensión es cumplir con los requisitos establecidos y no compartir una determinada posición electoral.

 

Contrasta con programas de gobiernos anteriores

 

En su argumentación, la mandataria estableció una diferencia con algunos programas implementados durante administraciones anteriores, los cuales, afirmó, sí llegaron a presentar características clientelares.

 

Como referencia mencionó esquemas como Hambre Cero, en los que, según su señalamiento, los beneficiarios debían registrarse y acudir periódicamente, además de recibir orientación relacionada con el respaldo electoral a un partido político.

 

“Ahora no, son programas universales”, afirmó.

 

Sheinbaum insistió en que la política social de su administración busca establecer derechos para determinados sectores de la población y no mecanismos de intercambio político mediante los cuales los apoyos gubernamentales puedan utilizarse como moneda de cambio por votos.

 

Sembrando Vida responde a criterios ambientales

 

La presidenta reconoció que no todos los programas federales cuentan con una cobertura universal, pero rechazó que las diferencias regionales en la distribución de beneficiarios respondan a criterios electorales.

 

Puso como ejemplo Sembrando Vida, programa que concentra una parte importante de sus beneficiarios en entidades como Chiapas, Oaxaca y Tabasco.

 

De acuerdo con Sheinbaum, esta distribución obedece a criterios vinculados con las condiciones ambientales y, particularmente, con las zonas que presentan mayores niveles de deforestación.

 

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Además, explicó que Sembrando Vida no se limita a la plantación de árboles maderables o frutales, sino que incorpora actividades productivas destinadas a fortalecer la economía de los beneficiarios y permitirles cultivar su milpa para contribuir al autoconsumo.

 

Por ello, sostuvo que la asignación territorial de los programas responde a objetivos sociales, económicos y ambientales previamente establecidos, y no a una estrategia gubernamental para favorecer electoralmente a una determinada fuerza política.

 

Reconoce nueva etapa de vigilancia política

 

Sin embargo, la propia presidenta introdujo un elemento político en su respuesta al reconocer que el inicio del proceso electoral obliga a modificar la manera en que se expresa públicamente.

 

“Me tengo que cuidar, porque hoy empieza el tiempo del proceso electoral”, afirmó.

 

La declaración adquiere relevancia porque marca el inicio de una etapa en la que las acciones, discursos y decisiones del Gobierno Federal estarán sujetos a un escrutinio político más intenso, particularmente en torno a la utilización de recursos públicos y programas sociales.

 

Sheinbaum defendió la naturaleza universal de los principales programas de bienestar, pero reconoció al mismo tiempo la necesidad de extremar precauciones en sus declaraciones para evitar que sus posicionamientos puedan ser interpretados como llamados o intervenciones en materia electoral.

 

Así, el Gobierno Federal enfrenta el reto de mantener la operación de sus programas sociales mientras aumenta la vigilancia sobre cualquier posible vínculo entre la entrega de apoyos, la comunicación gubernamental y las actividades político-electorales.

 

La presidenta buscó dejar claro que, desde su perspectiva, el carácter universal de programas como la pensión para adultos mayores constituye la principal diferencia frente a prácticas clientelares del pasado. Al mismo tiempo, su llamado a “cuidarse” en sus declaraciones anticipa un escenario de mayor escrutinio sobre la actuación del Ejecutivo conforme avance el proceso electoral.


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