Descubren un hongo gigante abandonado en Chernóbil

Descubren un hongo gigante abandonado en Chernóbil

La Chispa te informa que descubren un hongo gigante abandonado en Chernóbil que se alimenta de radiación. Cuatro décadas después de la explosión del reactor de la Unidad Cuatro, el peor accidente nuclear de la historia, este ambiente continúa siendo altamente contaminado. Sin embargo, en medio de esa hostilidad, un organismo no solo logró sobrevivir: prosperó.

El hongo negro que desafía la radiación

El protagonista es Cladosporium sphaerospermum, un hongo negro encontrado en el interior de estructuras asociadas al reactor destruido. No debe imaginarse como un hongo de sombrero: su color oscuro se debe a la elevada concentración de melanina.

¿Por qué puede sobrevivir en Chernóbil?

Investigaciones realizadas desde finales de los años noventa documentaron decenas de especies de hongos en el refugio del reactor. Entre ellas destacaron organismos oscuros y ricos en melanina, capaces de soportar niveles extremos de radiación ionizante. Esta resistencia se relaciona con la extraordinaria capacidad de adaptación de los hongos a condiciones ambientales adversas.

¿Por qué puede sobrevivir en Chernóbil?

¿Cómo funciona el hongo gigante abandonado en Chernóbil?

La gran incógnita es si la radiación puede representar algo más que una amenaza. Estudios de Ekaterina Dadachova y Arturo Casadevall plantearon que la melanina podría modificar sus propiedades electrónicas ante la radiación y participar en un mecanismo parecido a la fotosíntesis, denominado radiosíntesis. En esta hipótesis, el pigmento captaría radiación ionizante y contribuiría a generar energía aprovechable por el organismo.

No obstante, es importante evitar el mito de que simplemente “come” radiación: la radiosíntesis como fuente de energía todavía requiere demostrar completamente su mecanismo. La investigación posterior sí encontró señales de radiotropismo (comer radiación) y de crecimiento favorecido bajo determinadas condiciones.

El experimento que llegó al espacio

El interés científico llevó a Cladosporium sphaerospermum hasta la Estación Espacial Internacional. Allí se estudió durante varias semanas para comprobar si podía crecer bajo radiación cósmica y reducir la radiación que alcanzaba los sensores situados debajo de la muestra.

Un organismo que cambia lo que sabemos de la vida

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Los resultados fueron prometedores: una capa de aproximadamente 1,7 milímetros mostró una ligera atenuación de la radiación y el hongo presentó una ventaja de crecimiento cercana al 21 % frente al control terrestre. Esto abrió una posible aplicación como escudo biológico contra la radiación espacial.

¿Podría proteger a astronautas?

El hongo podría inspirar materiales vivos, autorregenerables y ligeros para futuras misiones a la Luna o Marte. Sin embargo, todavía se necesitan más experimentos antes de considerarlo una tecnología espacial funcional.

Un organismo que cambia lo que sabemos de la vida

El hongo gigante abandonado en Chernóbil demuestra hasta qué punto algunos microorganismos pueden adaptarse a ambientes extremos. Más que una criatura que “se alimenta de radiación”, representa una oportunidad científica para comprender la melanina, la resistencia celular y nuevas estrategias de protección frente a la radiación.


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