Avanza en América una ideología racista y antidemocrática
La mínima diferencia del uno por ciento con la que Abelardo de la Espriella consiguió la presidencia de Colombia costará el avance progresista del país, y destaca que hubo muchas denuncias por las elecciones que parecen amañadas. Lo cierto es que fue una jornada donde la democracia intentó abrirse paso, desde la primera vuelta se vio un aumento significativo en comparación con las elecciones anteriores, casi 24 millones de colombianos acudieron a las urnas, esto es más de 2.5 millones de personas que las elecciones que llevaron a Gustavo Petro a la Casa de Nariño.
Así avanza la ultraderecha en América Latina, es preocupante porque a pesar de que la sociedad puede enterarse de la realidad de países como Argentina, Chile, Ecuador, que son gobernados por personajes que fueron colocados estratégicamente a partir de los intereses de Estados Unidos, va creciendo la afinidad hacia este modelo político, ultraconservador, negacionista del cambio climático, y cuyos intereses son privatizar los recursos naturales de estos países. Todavía hay esperanza, en estas elecciones de Colombia, hubo más votantes de la izquierda que en la elección pasada. Según los resultados conocidos hasta ahora, Iván Cepeda superó por más de un millón 160 mil 593 a Gustavo Petro en la primera vuelta de 2022.
Que la ultraderecha consiga más presencia en América nos arroja cada vez a más a la sumisión bajo amenaza de las Fuerzas Armadas y a políticas económicas que buscan extraer la riqueza natural respondiendo únicamente a intereses de grandes compañías que acaban por arrebatar la soberanía a los países. Consiguen convencer a la sociedad de que se debe tener una identidad conservadora basada en la familia heteronormativa, atacando a los grupos que no se identifican con ellos. En México ya lo intentó hacer Eduardo Verástegui, cuya candidatura ni siquiera despegó quizás por falta de apoyo de partidos como Acción Nacional, pero debe preocuparnos porque es un movimiento que se está tejiendo desde los intereses imperialistas de Donald Trump y aliados.
La derecha intenta desestabilizar por medio del terror, repiten que los malos gobiernos de izquierda han permitido el aumento de la violencia y el crimen organizado, en el caso de México tenemos muy claro que fueron los gobiernos del PRI y el PAN donde estalló este problema. Si bien le toca resolver al gobierno en turno hay que tener el contexto de la situación. El hecho es que mediante estos discursos promovidos especialmente en redes sociales acaparan la atención de algunos, promoviendo su ideología antidemocrática, fascista y racista.
Los proyectos progresistas deben atender el problema, no sólo impacta en los países donde llega la ultraderecha, afecta a otros de la región por las políticas sobre migración, derechos humanos, igualdad social, sobre el cambio climático, entre más.
El panorama político latinoamericano refleja un vaivén constante entre las fuerzas de derecha e izquierda, pero la presencia de gobiernos progresistas muestra que todavía se pude hacer frente al avance de la ultraderecha, depende de que den buenos resultados y hagan frente a la desinformación que abunda en los medios masivos, especialmente las redes sociales.
DESDE EL CENTRO
Durante la 56 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el vicesecretario de Estado estadunidense, Christopher Landau, cuestionó la eficacia del organismo para responder a los desafíos democráticos en América. Básicamente, Estados Unidos pidió una postura más activa frente a los gobiernos que considera “autoritarios” en el continente y advirtió que el organismo debe demostrar su utilidad con acciones concretas, no sólo con declaraciones, particularmente en casos como Nicaragua, Cuba y Venezuela.
