El Papa llama a renovar la esperanza y la paz en la Misa de Pascua en el Vaticano
Durante la Misa solemne que conmemora la Resurrección de Cristo, el Papa León XIV hizo un llamado este Domingo de Pascua a renovar la esperanza y la paz que brotan del Señor resucitado, especialmente frente a las injusticias y abusos que afectan a la humanidad.
La celebración eucarística tuvo lugar en la Plaza de San Pedro, donde miles de fieles se reunieron para participar en una de las liturgias más significativas del calendario cristiano.
El tradicional rito del “Resurrexit”
Como marca la tradición, la ceremonia comenzó con el rito del “Resurrexit”, que recuerda el testimonio de San Pedro ante el sepulcro vacío. Durante el momento litúrgico, dos diáconos abrieron las puertas del icono del Santísimo Salvador mientras un tercer diácono proclamaba ante los presentes: “El Señor ha resucitado del sepulcro, el mismo que por nosotros colgó del madero”.
Los fieles respondieron con un triple “aleluya”, y posteriormente el Pontífice veneró el icono e incensó la imagen de Cristo.
Un anuncio universal de la Pascua
Tras las lecturas bíblicas, se entonó la secuencia pascual y se proclamó el Evangelio. Primero fue cantado en latín y luego en griego, gesto que resalta el carácter universal del mensaje de la Resurrección dirigido a todos los pueblos.
En su homilía, pronunciada en italiano, el Papa invitó a los creyentes a “levantar la mirada y ensanchar el corazón” ante las dificultades del mundo. Señaló que la Pascua interpela a los cristianos frente a realidades como las injusticias, los egoísmos políticos, la opresión de los pobres y la falta de atención hacia los más vulnerables.
Ante cerca de 50.000 personas reunidas en la plaza, según cifras del Vaticano, el Pontífice afirmó que el anuncio pascual llega incluso “a los abismos de la muerte” y abre camino a una esperanza que no se apaga.
La amenaza de la muerte y la realidad del mundo
El Papa reconoció, sin embargo, que acoger plenamente este mensaje no siempre es sencillo, pues la presencia de la muerte continúa amenazando la vida humana.
Explicó que esta realidad se percibe tanto en el interior de las personas —cuando los pecados, las decepciones o la soledad debilitan la esperanza— como en el escenario global, marcado por la violencia, la guerra y los abusos que afectan especialmente a los más débiles. También denunció la “idolatría del lucro” que explota los recursos de la Tierra y agrava las desigualdades.
Como cada Domingo de Pascua, la Plaza de San Pedro se transformó en un colorido jardín gracias a miles de flores procedentes de los Países Bajos, una tradición que este año cumplió cuarenta años.
Las decoraciones incluyeron alrededor de 65.000 tulipanes, narcisos y jacintos, además de cientos de violetas, rosas y crisantemos. A ello se sumaron ramas de sauce, eucalipto, azaleas y diferentes follajes verdes que adornaron el altar y sus alrededores.
Un llamado a anunciar la Resurrección
Durante su mensaje, el Papa animó a los cristianos a seguir el ejemplo de María Magdalena y de los apóstoles, quienes corrieron a anunciar la Resurrección. Invitó a los fieles a llevar al mundo la alegría del Evangelio para que, incluso en medio de la muerte y el sufrimiento, pueda surgir una vida nueva.
En la homilía también citó Evangelii Gaudium, la primera exhortación apostólica publicada en 2013 por el Papa Francisco, recordando la importancia de compartir la alegría del Evangelio.
Finalmente, el Pontífice subrayó que la Pascua representa una nueva creación y un nuevo inicio para la humanidad: un canto de esperanza que los creyentes están llamados a llevar a todos los rincones del mundo.
