México apuesta por el Mundial 2026 como vitrina global: Sheinbaum e Infantino afinan estrategia en Palacio Nacional
Más allá del carácter protocolario, el encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el titular de la FIFA, Gianni Infantino, se convirtió en una señal política y estratégica: México busca posicionar la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo como un evento deportivo, sino como una plataforma de proyección internacional.
Durante un desayuno celebrado en Palacio Nacional, ambas partes avanzaron en la coordinación de los preparativos para el torneo que México coorganizará junto a Estados Unidos y Canadá. El diálogo giró en torno a la logística, la infraestructura y la capacidad del país para cumplir con los estándares internacionales en un evento de escala inédita.
Sheinbaum subrayó que los trabajos de planeación avanzan conforme a lo previsto, con una visión que rebasa lo deportivo. “Estamos evaluando todo para el próximo Mundial y todo va a salir maravilloso. Esta inauguración va a ser histórica, excepcional”, afirmó, dejando ver la intención de convertir el arranque del torneo en un escaparate global para el país.
Por su parte, Infantino reconoció el peso histórico de México como anfitrión mundialista —será el primer país en albergar tres inauguraciones— y destacó la coordinación con el gobierno federal. “Estamos preparando este Mundial, que va a ser una fiesta, un éxito para México”, señaló, en un mensaje que refuerza la narrativa de confianza internacional hacia la organización mexicana.
Más que futbol: logística, imagen y cohesión social
El encuentro también dejó entrever que el Mundial 2026 será utilizado como catalizador de políticas públicas, particularmente en movilidad, seguridad y turismo. La experiencia reciente en operativos masivos en la capital ha servido como ensayo para dimensionar los retos que implicará recibir a millones de visitantes.
En ese contexto, la mandataria llamó a la afición a asumir un papel activo en la construcción del ambiente del torneo. “Todos hay que echarle muchas porras (…) con buena vibra”, expresó, apelando a la participación social como componente clave del éxito organizativo.
Diplomacia deportiva en clave cercana
A diferencia de otros encuentros de alto nivel, la reunión incluyó momentos de distensión que también cumplen una función simbólica. Sheinbaum compartió detalles del menú —un omelette de flor de calabaza— y mostró el obsequio recibido por parte de Infantino: tarjetas oficiales de árbitro, incluida la roja, utilizada en tono humorístico.
Estos gestos, aunque informales, forman parte de una narrativa de cercanía y hospitalidad que el gobierno mexicano busca proyectar rumbo a 2026.
Un Mundial con implicaciones más amplias
El diálogo entre Sheinbaum e Infantino cerró con un mensaje compartido de optimismo, pero también dejó claro que el reto va más allá de lo deportivo. La organización del Mundial implica una prueba de capacidad institucional, coordinación internacional y manejo de la imagen país.
Con la cuenta regresiva en marcha, México se perfila no solo como sede, sino como protagonista en la construcción de uno de los eventos globales más relevantes de la próxima década.
