Sheinbaum reivindica el legado juarista como guía ante presiones externas y retos internos
Guelatao, Oaxaca.— En el marco del 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo utilizó la conmemoración no sólo como un acto histórico, sino como un posicionamiento político frente al contexto actual que enfrenta México, marcado por tensiones internacionales y desafíos internos.
Desde la tierra natal del Benemérito de las Américas, la mandataria subrayó que los principios juaristas mantienen plena vigencia, particularmente en un escenario donde —sin mencionarlo directamente en su discurso central— el gobierno mexicano enfrenta presiones del presidente estadounidense Donald Trump en temas como seguridad y política comercial.
“Nos recuerda que la soberanía no se negocia, que la justicia no se simula y la igualdad ante la ley nunca se posterga”, afirmó Sheinbaum, al tiempo que planteó que gobernar implica tomar decisiones difíciles basadas en principios, especialmente en momentos de transformación.
Juárez como eje del discurso político actual
Más allá del homenaje protocolario, el mensaje presidencial delineó una narrativa que vincula directamente el ideario de Juárez con el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación. Sheinbaum enfatizó que el legado del expresidente no pertenece al pasado, sino que se manifiesta en acciones contemporáneas del Estado.
“Juárez vive en cada escuela pública, en cada acto de justicia y en cada decisión que pone a México por encima de intereses particulares”, sostuvo, al reafirmar que su administración retoma estos valores como guía de gobierno.
El discurso cobra relevancia en un contexto internacional complejo, donde México enfrenta presiones económicas y políticas externas, lo que refuerza el uso del simbolismo juarista como referente de soberanía nacional.
Reconocimiento histórico a Margarita Maza
Durante la ceremonia, la presidenta firmó un decreto para reconocer a Margarita Maza Parada como la primera embajadora histórica de México, destacando su papel durante la intervención francesa, cuando representó los intereses del país en el extranjero en una etapa crítica.
Asimismo, el gobierno federal anunció una nueva política conmemorativa: a partir de 2026, cada año será dedicado a una mujer relevante en la historia nacional, iniciando con Margarita Maza en el bicentenario de su nacimiento.
Respaldo local y llamado a saldar deudas históricas
El evento contó con la presencia del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, quien respaldó el mensaje presidencial y destacó la vigencia de los principios republicanos, así como la importancia de reconocer el papel de figuras históricas femeninas.
Por su parte, el presidente municipal de Guelatao, Artemio Cortés Hernández, introdujo un matiz social al acto al informar sobre el luto que atraviesa la comunidad tras un accidente reciente, solicitando un minuto de silencio en memoria de las víctimas.
Además, aprovechó la ocasión para insistir en la necesidad de implementar plenamente la reforma constitucional en materia de derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, subrayando que el reconocimiento histórico debe traducirse en mejoras concretas para las comunidades.
Entre la historia y la coyuntura
La conmemoración del natalicio de Juárez se convirtió así en un espacio donde convergen memoria histórica, agenda política y demandas sociales. Mientras el gobierno federal reivindica los principios de soberanía y justicia como ejes de su administración, actores locales recuerdan que los pendientes estructurales —particularmente en comunidades indígenas— siguen siendo un desafío vigente.
En este contexto, la figura de Benito Juárez no sólo fue evocada como símbolo nacional, sino como herramienta discursiva para enfrentar un escenario político que, aunque distinto al del siglo XIX, mantiene tensiones similares en torno a la independencia, la justicia y el rumbo del país.
