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La caída de “El Mencho” reconfigura el mapa criminal: traiciones, pactos y un nuevo equilibrio de poder

La caída de “El Mencho” reconfigura el mapa criminal: traiciones, pactos y un nuevo equilibrio de poder

La caída de “El Mencho” reconfigura el mapa criminal: traiciones, pactos y un nuevo equilibrio de poder

La localización y muerte de Rubén Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho”, no solo significó el golpe más contundente contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en su historia, sino que abrió una nueva etapa en la reconfiguración del crimen organizado en México. Más allá del operativo en Tapalpa, Jalisco, el trasfondo apunta a una compleja red de acuerdos, traiciones y negociaciones judiciales que habrían involucrado a la familia de Joaquín Guzmán Loera.

De acuerdo con análisis de inteligencia citados en el documento “Reporte Krame: Decodificando la caída de El Mencho: anatomía de un golpe de Estado táctico”, el desenlace sería resultado de una estrategia prolongada basada en infiltración indirecta, presión sobre círculos íntimos y el intercambio de información como moneda de negociación con autoridades estadounidenses.

De enemigos a aliados tácticos

 

 

 

 

Tras la captura de Ismael Zambada García y el encarcelamiento definitivo de “El Chapo”, el liderazgo fragmentado del Cártel de Sinaloa derivó en movimientos estratégicos de sus herederos, conocidos como “Los Chapitos”. En julio de 2024, Joaquín Guzmán López atrajo a Zambada a un vuelo privado rumbo a El Paso, Texas, donde ambos fueron detenidos por el FBI. Posteriormente, Guzmán López se declaró culpable por cargos que incluyeron el secuestro de su antiguo aliado.

En paralelo, Ovidio Guzmán López negocia su estatus como testigo colaborador, mientras que otros integrantes de la familia obtuvieron beneficios procesales en Estados Unidos. Incluso Emma Coronel Aispuro logró una sentencia reducida y permanece en libertad condicional desde 2023.

En este contexto, la hipótesis central sugiere que la alianza temporal entre Los Chapitos y el CJNG no fue un pacto duradero, sino una operación calculada. A finales de 2024, Iván Archivaldo Guzmán Salazar selló un acuerdo con el CJNG para frenar la presión interna de la facción leal a Zambada. El enlace fue Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, operador cercano a “El Mencho”.

Como muestra de confianza, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “Alfredillo”, habría permanecido semanas en una propiedad controlada por Oseguera en Jalisco. Esa convivencia permitió acceder a información sensible: patrones de movilidad, redes de seguridad y métodos de evasión.

La “ventana de Tapalpa” y el factor médico

 

 

 

 

La inteligencia obtenida derivó en la identificación de lo que analistas denominaron la “ventana de Tapalpa”: el momento y lugar donde el capo redujo su esquema de protección.

Otro elemento crucial fue su condición médica. Desde al menos 2020, Oseguera Cervantes padecía insuficiencia renal crónica. Para evitar traslados a hospitales convencionales, habría construido una clínica privada en Villa Purificación, Jalisco. En la cabaña donde fue localizado se halló Tationil Plus 3000 mg, medicamento de distribución restringida cuya cadena logística implicaba supervisión médica, transporte especializado y cadena de frío, cada uno un posible punto vulnerable para el rastreo.

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La información sobre su entorno familiar también habría sido clave. Los Chapitos supuestamente poseían datos sobre la ubicación de Jessica Johana Oseguera González en Estados Unidos, utilizada como garantía dentro de las negociaciones cruzadas.

Un patrón de cooperación judicial

El antecedente no es aislado. En 2019, Vicente Zambada Niebla colaboró con fiscales estadounidenses durante el juicio contra “El Chapo”, obteniendo beneficios en su sentencia. El modelo —entrega de información estratégica a cambio de protección familiar y reducción de condenas— parece replicarse ahora.

Bajo esta lógica, la caída de “El Mencho” no sería únicamente producto de vigilancia tecnológica o financiera, sino de una traición interna facilitada por alianzas tácticas y negociaciones judiciales en curso.

El vacío en el CJNG: ¿sucesión compartida?

Tras la muerte del líder, el CJNG enfrenta una transición delicada. Las miradas se centran en dos figuras:

  • Juan Carlos Valencia González, identificado como “El 03”, con perfil enfocado en reorganización de plazas y finanzas.
  • Audias Flores Silva, operador territorial con control armado y conocimiento estratégico.

El escenario más probable, según analistas, es una división funcional del poder: un brazo armado bajo liderazgo operativo y una estructura logística-financiera independiente. En el crimen organizado contemporáneo, el liderazgo no se proclama; se consolida mediante el control efectivo de hombres, territorio y recursos.

Un nuevo mapa criminal

La muerte de Oseguera Cervantes no significa el fin del CJNG, pero sí marca un punto de inflexión. La presunta cooperación de Los Chapitos con el Departamento de Justicia estadounidense evidenciaría que las alianzas entre cárteles pueden ser instrumentos temporales de supervivencia.

Más que una victoria aislada, el episodio revela la transformación del crimen organizado en un sistema donde la información estratégica, las traiciones calculadas y las negociaciones judiciales pesan tanto como el poder de fuego. México entra así en una nueva etapa de reacomodos, donde los pactos invisibles podrían definir el rumbo de la violencia en los próximos años.


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