Ciudadanos de Nueva Zelanda abandonan su país en números récord
La Chispa, te informa que ciudadanos de Nueva Zelanda abandonan su país en números históricos. En tan solo un año, más de 70.000 personas dejaron el Estado insular del Pacífico, una cifra que equivale a casi el 1,4% de su población total y que ha encendido las alarmas internas.
Contexto demográfico y económico
Aunque durante décadas Nueva Zelanda compensó la salida de nacionales con la llegada de inmigrantes, el contexto actual es distinto. La economía se ha desacelerado, el mercado laboral muestra debilidad y la percepción de estancamiento se ha vuelto cotidiana en conversaciones, redes sociales y medios.
Ciudadanos de Nueva Zelanda abandonan su país rumbo a Australia
Australia concentra alrededor del 60% de quienes emigran. La cercanía geográfica, los lazos sociales y, sobre todo, mejores salarios y oportunidades explican el fenómeno. Aquí, ciudadanos de Nueva Zelanda abandonan su país para instalarse en un mercado laboral más dinámico, con pagos extra por horas y festivos que no siempre están garantizados en su país de origen.

Sectores que impulsan la salida
Salud, seguridad, minería y construcción lideran la captación. Enfermeros, policías y trabajadores cualificados reciben ofertas con incentivos de reubicación. Este contexto ha provocado que ciudadanos de Nueva Zelanda abandonan su país incluso sin un plan claro de regreso, una señal de cambio estructural más que coyuntural.
Cifras que confirman una fase excepcional
Antes de la pandemia, la pérdida neta anual rondaba las 3.000 personas. Hasta octubre de 2025, emigraron más de 71.000 y regresaron 26.000, con una pérdida neta de 45.000. A diferencia de picos anteriores, la persistencia del ritmo preocupa a expertos como Paul Spoonley, quien advierte de la salida simultánea de extranjeros residentes.

Quiénes se van y qué implica
El perfil ha cambiado: ya no son solo jóvenes recién graduados, sino trabajadores de 20 a 30 años con experiencia, además de jubilados que se reúnen con familiares. El 38% son ciudadanos no nacidos en Nueva Zelanda, lo que amplía el impacto en comunidades específicas. La diáspora supera los 800.000, una de las mayores de la OCDE en proporción poblacional.
Impacto a largo plazo
La salida sostenida de talento puede traducirse en pérdida de capital humano, menor productividad y crecimiento más débil. Aunque el gobierno promete reformas e incentivos, el foco sigue puesto en atraer talento extranjero, no en reconectar con su diáspora.
