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Waldo juega dos cartas

Waldo juega dos cartas

Ebrard, la alternativa vacía

La falta de cuadros en Movimiento Ciudadano los obliga a violentar las normas y romper la ortodoxia electoral y hasta sus leyes. Quienes se prestan a este ninguneo a cambio de dinero forman su sentencia de muerte política.

Por otra parte, la austeridad que Morena quiere imprimir en todo, perjudica la elección intención de elegir al mejor candidato a la gubernatura de Nuevo León, mientras Waldo juega dos cartas para alcanzar dicho cargo sin riesgos.

La historia es tan breve como tenebrosa. Al salir del PAN, Waldo debía escoger Movimiento Ciudadano o Morena, y se inclinó por Morena no sin dejar parte de sus afectos y amistades en MC. Es decir, deja una vela encendida y una puerta abierta.

La competidora por la candidatura de la gubernatura del estado por Morena es la senadora Judith Díaz Delgado, quien pareciera extraviada entre su trabajo de senadora y gestora de las necesidad des de Nuevo León, con miras a la candidatura; sin embargo, poco entusiasmo se advierte en su trabajo para alcanzar dicha responsabilidad, a pesar de que Morena tiene todas las posibilidades de ganar, precisamente por la mala administración que le precede y lo sabe Samuel García por eso se convierte en el Mecenas de Waldo, para realizar actos anticipados de campaña.

Mientras esto sucede en una más de violaciones a la ley electoral que parecieran pasar inadvertidas para las autoridades electorales de la entidad, que provocarían fusión, confusión o una traición.

Waldo se deja mimar y hace campaña con dinero de Samuel García y Maynez le echa porras. El primero garantiza así que, si gana Morena con Waldo, no le aplicarán auditorías muy severas, y el otro sirve de puente por si acaso quiere cambiar subrepticiamente de partido, a última hora diga que siempre su amigo y el corazón del ex panista siempre fue anaranjado.

Waldo se pone las camisetas que su patrocinador le ordena y no se sonroja con el logo diseñado por el equipo del gobernador en el pecho y abrazado con Samuel y Maynez, a grado tal que nadie sabe si Waldo es de Morena o de MC.

Acostumbrado a ser ambivalente en cuestiones partidistas, pasó mucho tiempo haciendo creer que pertenecía al Partido Verde, se fotografiaban con la cúpula nacional de ese partido y tocaba temas ecológicos.

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La oscilación del empresario Waldo Fernández González, debe no sólo llamar la atención de la cúpula de Morena exigiéndole definición y lealtad, porque a la hora que tenga a los votantes a su favor, cambie de partido, para otorgarle un triunfo a Samuel y a Maynez.

Este tipo de jugadas es propia de los viejos priistas al estilo de líder vitalicio de MC, Dante Delgado, quien ideó ese partido en la cárcel de Pacho Viejo, Veracruz, acusado de corrupción, pero inexplicablemente alcanzó la libertad argumentando que su delito había prescrito.

El hecho es que Waldo realiza actos adelantados de campaña en las redes, impulsado por Samuel, provocando una multa que deberá pagar su partido y no él. Lo cual desgastaría a Morena políticamente y sus finanzas en tiempos electorales. Motivos suficientes para cambiar de partido sin parecer traidor sino víctima.

Por otro lado, puede provocar ser expulsado de Morena y acomodarse como candidato de MC para la gubernatura, con posibilidades serias de triunfo.


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