Venezuela en incertidumbre tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención de EE.UU.

Venezuela en incertidumbre

A una semana de la operación militar de Estados Unidos que culminó con la detención de Nicolás Maduro, Venezuela atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La acción, ejecutada el 3 de enero de 2026, desencadenó una crisis política, diplomática y humanitaria, marcada por la presencia directa de fuerzas extranjeras, nuevas sanciones económicas y una transición de poder aún sin rumbo claro.

El operativo del 3 de enero

Durante la madrugada, ataques aéreos y operaciones especiales se desplegaron en Caracas y en puntos estratégicos del país, incluido el aeropuerto de Higuerote. Horas más tarde, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó la captura de Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico. Imágenes difundidas posteriormente lo mostraron bajo custodia de autoridades estadounidenses, junto a su esposa, Cilia Flores. En su primera comparecencia judicial, Maduro se declaró no culpable.

Reacciones internacionales inmediatas

La rapidez y el alcance de la operación provocaron respuestas contrapuestas en la comunidad internacional. Israel expresó su respaldo a la acción de Washington, mientras que Rusia, Irán, Cuba y China la condenaron, calificándola como una violación a la soberanía venezolana y al derecho internacional.

Un poder interino bajo disputa

Un poder interino bajo disputa

Tras la captura de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina el 5 de enero, en una sesión de la Asamblea Nacional dominada por el chavismo. La oposición rechazó de plano la legitimidad del nuevo gobierno. María Corina Machado y el candidato presidencial Edmundo González —reconocido por Estados Unidos como ganador de las elecciones de 2024— sostuvieron que la intervención militar no resuelve la crisis política y exigieron la liberación de presos políticos y el respeto a los resultados electorales.

Presión económica y control petrolero

El impacto de la intervención no se limitó al ámbito político. Washington anunció un endurecimiento del control sobre las exportaciones de petróleo venezolano, principal fuente de ingresos del país. Autoridades estadounidenses informaron sobre la intercepción de buques tanque con crudo venezolano y sobre un acuerdo para enviar hasta 50 millones de barriles a Estados Unidos, bajo supervisión de ese país. Especialistas advierten que estas medidas podrían profundizar el colapso económico y agravar la situación social.

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Un mapa diplomático dividido

Mientras Cuba, Rusia, Irán y China denunciaron la operación como un acto de agresión, Francia alertó —sin aludir directamente al caso— sobre prácticas de “nuevo colonialismo”. Israel, en cambio, respaldó abiertamente la intervención, alineándose con el discurso estadounidense de restauración democrática.

A una semana de los hechos, el panorama sigue cargado de incertidumbre. Entre los principales interrogantes figuran el desarrollo del proceso judicial de Maduro en Estados Unidos, la capacidad real de gobernabilidad del gobierno interino, el impacto humanitario de las sanciones, el rol futuro de las fuerzas estadounidenses en territorio venezolano y la posición que adoptarán organismos regionales como la OEA y la CELAC.

Lejos de cerrar un ciclo, la detención de Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo de alta volatilidad para Venezuela y América Latina, con consecuencias que podrían redefinir el debate regional sobre soberanía, intervención y gobernabilidad.


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