Una película mexicana llamada El Mencho
Una y otra vez a lo largo de más de 50 años en este país han caído narcotraficantes. Uno tras otro. Pero siempre surgen otros más violentos. Siempre la misma película: detenciones espectaculares, fuego cruzado, muertos y luego juicios en México o en tribunales estadunidenses.
A lo largo de la última década, El Mencho líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) burló múltiples intentos de captura, siendo el más notorio el de mayo de 2015, cuando su grupo criminal derribó un helicóptero militar.
Pero ya no es 2015. Estamos a meses del Mundial de 2026. Desde hace meses Donald Trump estaba presionando con aranceles y la intervención de sus fuerzas en México. El gobierno de Claudia Sheinbaum y su lugarteniente Omar García Harfuch necesitaban desesperadamente una válvula de escape.
¿Qué hicieron? Cobraron la cabeza de un líder que de todos modos ya era un pasivo: viejo y enfermo. Si quitar méritos porque hubo muchos decesos de militares y guardias nacionales a los que mucho admiro y respeto, el gobierno no cazó a un lobo.
Recogió a un gánster viejo que los propios herederos del cartel decidieron sacrificar porque ya atraía demasiada atención internacional.
Todos hicieron un corte de caja y todos ganan: Sheinbaum se cuelga la medalla, Trump presume que México obedece sus órdenes, la nueva gerencia toma el control sin que el Estado los persiga y el dinero transnacional sigue fluyendo.
Un funcionario de defensa estadunidense adelantó al Washington Post que la Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Anticartel (JIATF-CC), unidad de inteligencia recién conformada bajo supervisión del Comando Norte de Estados Unidos, fue clave en la acción en la que murió el líder del CJNG.
La JIATF-CC fue establecida en enero de 2026 por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, bajo el Comando Norte. Encabezada por el general de brigada estadunidense Maurizio Calabrese, formaliza un enfoque de “todo el gobierno”, que significa que participan decenas de agencias para identificar, interrumpir y desmantelar redes de los cárteles consideradas amenazas para la seguridad nacional estadounidense, especialmente en la frontera con México.
No se trata de una agencia nueva, sino de una plataforma de coordinación. Integra inteligencia militar, agencias de seguridad y la comunidad de inteligencia en un mismo marco operativo.
El CJNG es una vasta empresa criminal que trafica drogas alrededor del mundo, pero también cultiva aguacates, introduce migrantes ilegalmente a Estados Unidos desde lugares tan lejanos como China y participa en minería ilegal de oro en América del Sur.
Este criminal era uno de los delincuentes más buscados por autoridades mexicanas y estadunidenses con una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.
La pregunta incómoda queda en el aire. ¿La muerte de El Mencho fue un plan ejecutado por Estados Unidos o implica una decisión deliberada del régimen obradorista para impedir que la captura del capo abriera la caja negra de la narcopolítica mexicana?
Si fue así, se rompe la cooperación y veremos acciones encubiertas de Estados Unidos. Por lo pronto, el avispero se atizó, todas las ramificaciones del cártel comenzarán a buscar sus propios espacios y habrá una guerra sin cuartel todos contra todos. La población civil, como siempre, la más afectada.
Ese es el escenario de la transición, hasta que se den cuenta que les es más rentable tener una cabeza y lugartenientes con dominio en sus territorios. Los políticos, lo saben desde hace más de 50 años. Es triste esta frase, pero real: narco y gobierno siempre han ido de la mano.
Ver que tres cuartas partes del país se alteraron por la muerte de un individuo, es preocupante. Estas palabras no tratan de ensalzar temor, ni mucho menos denigrar a un gobierno. Simplemente es la realidad que vive México. Una película llamada El Mencho. Y que seguiremos viendo.
