Un verano de sorpresas. La caída del comunismo cubano, el triunfo de la derecha en Colombia y la compra de la CNTE para que dejara su plantón.
Este verano, indudablemente está lleno de sorpresas. En Cuba, la burocracia militar y revolucionaria sucumbió ante la vejez y ante la inoperancia de su “comunismo” sui generis que no pudo jamás resolver el bloqueo comercial estadounidense a lo largo del tiempo y que ahora su propio congreso nacional ha llevado a cabo reformas para que las inversiones extranjeras y privadas, inviertan en bancos, hotelería y turismo, energía, centros comerciales y distribución de alimentos. La nomenclatura comunista y sus herederos, más temprano que tarde, inevitablemente están desapareciendo pues los apoyos de Venezuela y México son insuficientes para seguirse sosteniendo y el dinero del tránsito de las drogas ya no les llega.
En Colombia, las elecciones presidenciales han resultado en un cambio total de ideología política en el gobierno y es que tras realizarse una segunda vuelta de los comicios se ha determinado que el candidato de oposición, Abelardo de la Espriella, de ultraderecha, será el nuevo máximo mandatario de aquel país, tomando el lugar del actual presidente de la República, Gustavo Petro, quien no pudo lograr influir para que ese puesto fuera de continuidad con el candidato izquierdista de su grupo, Iván Cepeda.
En México, ante las versiones fundadas de que el gobierno federal entregó 800 millones de pesos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para que levantaran su plantón, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la versión y desde Palacio Nacional, dijo que “son apoyos directos para las escuelas, no para el gremio sindical”, lo que nadie le cree.
“No se da ese dinero a la CNTE, nunca, pero esos 800 millones no tienen nada que ver con la CNTE, tiene que ver con la educación de las niñas y niños en Oaxaca. Mejoras para las escuelas, el año pasado se acordó que hubiera computadoras e impresoras, no se entregan al Sindicato, se entregan de manera directa a las escuelas”, sostuvo Sheinbaum, cuando todo mundo sabe que fue para sobornar a los líderes de esos patanes que disque son “maistros” y que no hay garantías de que esos recursos efectivamente vayan a los planteles educativos.
La CNTE estuvo en el Centro Histórico por varias semanas, amenazando con boicotear la justa mundialista y también el Fan Fest del Zócalo y en las cercanías de los estadios. Las fotografías y los videos de las marchas y los plantones de maestros, familiares de desaparecidos y asesinados, jubilados, transportistas y jornaleros y agricultores, así como los cercos a los estadios mexicanos –que a diferencia de los de Estados Unidos y Canadá no ocurrió—se transmitieron en todas las televisoras y en los noticieros del mundo.
Y los festejos de los mexicanos también han sido objeto de un severo análisis sociológico en varias cadenas de televisoras del mundo, pues para varios analistas deportivos, los resultados del equipo nacional no ameritan tanta euforia desatada, con el añadido de que ya nació un nuevo símbolo patrio, además de la bandera y la mancillada Constitución: el jersey verde, no importa que sea “pirata” o que haya provenido de China.
Ahora bien, tenemos un pleno de ministros en la Suprema Corte de Justicia, que no es de milagros, sino de ocurrencias y es por eso por lo que, su nulo prestigio y sobrada incapacidad, han llevado al país a un punto en el que los inversionistas privados, no quieren invertir porque no tienen garantías de que sus capitales serán protegidos por un verdadero sistema de justicia eficaz, independiente, profesional y preparado.
La semana pasada, bajo la ponencia de la ministra Loretta Ortiz Ahlf, la Corte resolvió un asunto relacionado con el incendio ocurrido el 5 de junio de 2009 en la guardería ABC del esquema vecinal comunitario del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Hermosillo, en el estado de Sonora, donde perdieron la vida 49 niñas y niños y muchas otras personas resultaron lesionadas.
Por estos hechos, una persona fue vinculada a proceso por su probable participación en los delitos de homicidio y lesiones culposas, ambos previstos en el Código Penal Federal. Lo anterior, por las presuntas omisiones en el ejercicio de sus funciones en virtud del cargo que ejercía y la inobservancia de un deber de cuidado. Inconforme con esa determinación, Dicho inculpado promovió un juicio de amparo y después, un recurso de revisión, en donde argumentó que, al tratarse de delitos culposos, estos ya habían prescrito. Sin embargo, la propia Corte determinó por mayoría que la acción penal en contra por dichos delitos es imprescriptible.
Pero durante el debate, la excoordinadora jurídica de AMLO y ahora ministra María Estela Ríos González dijo: “Quiero señalar desde un punto de vista diferente al jurídico. Fue producto de un modelo neoliberal que privatizó el servicio de las guarderías del Estado. Hay que tenerlo muy presente, porque pareciera que es inocuo y que sí hubo responsabilidad del Estado, porque el Estado fue el que privatizó el servicio de las guarderías y, en ese sentido, omitió darle la debida atención al servicio de guarderías.
¿Qué, acaso, el neoliberalismo es responsable de la negligencia criminal de exfuncionarios? ¿Por qué López Obrador quitó la concesión de guarderías, sin haber hecho un diagnóstico si el IMSS estaba en capacidad de ofrecer ese servicio? …En fin.
Luego, la innombrable, Lenia Batres Guadarrama: “La Suprema Corte de entonces reaccionó de inmediato, lo cual debemos reconocer en este momento en que estamos continuando la discusión para obtener la justicia que merecen esas niñas y niños y los familiares, a los que siguió una vida de dolor y con los que, sin duda alguna, debemos solidarizarnos profundamente. Se violaron los derechos a la seguridad social, a la salud, a la igualdad, a la vida y a la integridad física de esos pequeños. Un modelo de renuncia del Estado a atender efectivamente la seguridad social, hacerse cargo del auxilio, en este caso de los padres, para el cuidado de los niños, y la renuncia a hacerse cargo de la educación inicial y de la educación preescolar, destruyó el Estado mexicano y este modelo neoliberal, efectivamente, destruyó esa actividad solidaria del Estado mexicano que antes habían asumido el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Nuevamente la culpa es el modelo neoliberal y no la negligencia criminal.
Esperemos más sorpresas, con o sin playera “pirata”, pues la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes señaló que quienes forman parte de ese partido político deben actuar con congruencia y mantenerse del lado del pueblo, por lo que consideró que no sería adecuado que acudieran a los juegos mundialistas y, sobre todo a los estadios, pagando alto costo por los boletos: “Ojalá que ningún compañero o compañera ande ahí en el estadio con boletos de 120 mil pesos”, expresó.
Pero el diputado federal morenista y ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco y el comprado senador por Veracruz, Miguel Ángel Yunes Márquez, de plano no le hacen caso. Le rezaron al jersey porque mataron al jaguar y no supieron qué poner en su lugar”.
