Tragedia ferroviaria en España: qué pasó y las claves del descarrilamiento que causó 39 muertos
La colisión entre dos trenes de alta velocidad en el sur de España ha provocado al menos 39 muertes y más de 150 heridos, en el que ya es considerado el peor accidente ferroviario del país en la última década. Las autoridades advierten que el número de víctimas mortales podría aumentar, ya que aún se teme que haya personas atrapadas en los vagones destrozados.
El presidente de España, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto nacional y aseguró que se llegará hasta el final para esclarecer las causas del siniestro. “Vamos a dar con la verdad y la comunicaremos con absoluta transparencia”, afirmó durante su visita a Adamuz.
El accidente en una recta y a gran velocidad
El choque ocurrió el domingo a las 19:45 horas, a la altura de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Un tren de la compañía Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid descarriló por la parte trasera y colisionó con un convoy Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario. Ambos trenes viajaban a unos 200 km/h en un tramo recto, recientemente renovado.
Vagones destrozados y rescate dramático
El impacto fue devastador. Los vagones quedaron convertidos en amasijos de metal, algunos seccionados y otros hundidos como si fueran de papel. Los dos primeros coches del tren de Renfe cayeron por un terraplén de cuatro metros, dificultando las labores de rescate. “Hemos tenido que sacar a un fallecido para poder llegar a alguien con vida”, relató el jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona.
En el tren de Iryo viajaban unas 300 personas y en el de Renfe, 184. De los heridos, 112 fueron trasladados a hospitales de la región. Actualmente, 48 siguen ingresados, 12 de ellos en cuidados intensivos. Cinco son menores, y uno se encuentra en estado muy grave.
Entre los fallecidos está el maquinista del tren Alvia, de 28 años, que salió despedido por el impacto. Algunas víctimas están irreconocibles y requerirán pruebas de ADN para su identificación, según informó el presidente andaluz, Juanma Moreno.

Interrogantes sobre las causas
El siniestro ha generado desconcierto, ya que ocurrió en una recta, con trenes nuevos y revisados y una vía modernizada recientemente. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente como “tremendamente extraño” y afirmó que la cifra de fallecidos no es definitiva.
Renfe descartó un fallo humano y apuntó a un posible problema en el material rodante del tren de Iryo o en la infraestructura. Según la compañía, el intervalo entre ambos trenes fue de apenas 20 segundos, lo que impidió que el sistema automático de seguridad actuara a tiempo.
Investigaciones en marcha
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) lidera las pesquisas, que podrían prolongarse durante semanas o meses. Los expertos no descartan que el foco esté en las ruedas de los últimos vagones del tren que descarriló primero. “Con un defecto mínimo a 200 km/h, el margen de maniobra es prácticamente nulo”, explicó el ingeniero César Franco.
Se habilitaron puntos de información para los familiares en las estaciones afectadas y grupos de asistencia psicológica en varias ciudades. La conexión de alta velocidad entre Andalucía y Madrid quedó suspendida, y el Gobierno advirtió que las interrupciones podrían durar semanas.
España, que posee una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo, afronta ahora una de sus mayores tragedias ferroviarias recientes. “Hoy es un día de inmenso dolor”, resumió Pedro Sánchez, mientras el país entero intenta comprender cómo pudo ocurrir una catástrofe de tal magnitud.
