Now Reading
¿Todos somos therians?

¿Todos somos therians?

La identificación con animales no es nueva. Incluso resulta arcaica, ritual y filosófica.

Antes de que existiera la palabra therian, ya existían tótems tribales, animales de poder, metamorfosis míticas, héroes con atributos animales y metáforas zoológicas para describir temperamentos.

Lo que cambia hoy no es el fenómeno, sino la visibilidad y el lenguaje para nombrarlo. La cultura digital permite que personas que sienten esa identificación profunda encuentren comunidad, legitimidad y narrativa.

 ¿Todos somos un poco therian?

En un sentido metafórico y psicológico, sí. Todos tenemos un “animal interno” que funciona como arquetipo, brújula emocional o metáfora de identidad.

Asumimos al lobo como independencia y lealtad, al felino como intuición y soberanía, el ave como visión y libertad y el reptil como supervivencia y memoria ancestral

No es que todos se identifiquen literalmente como animales, pero todos usamos animales para pensarnos. La literatura, el cine y la mitología lo confirman: Kafka, los nahuales, Batman, Spiderman, los vampiros, los hombres lobo… todos son variaciones de un mismo gesto humano: explorar lo que somos a través de lo que no somos.

Nos atraen tanto estas figuras híbridas porque permiten hablar de lo que la identidad humana no puede nombrar sola: el deseo de transformación, la tensión entre instinto y cultura, la sombra o lo reprimido, salvaje o nocturno, la potencia o lo que quisiéramos ser y la vulnerabilidad, o lo que tememos ser…

Los animales funcionan como espejos simbólicos donde proyectamos lo que no cabe en la identidad racional.

Esta relación con los animales profundiza la autocomprensión y permite explorar rasgos, deseos y límites, conecta con lo instintivo y recordamos que somos cuerpo, territorio, percepción.

También ofrece metáforas poderosas para narrar procesos de cambio, duelo, deseo y soberanía, crea comunidad: quienes se identifican como therian encuentran un lenguaje compartido y desestabiliza la rigidez identitaria, pues abre espacio para lo fluido, híbrido y liminal.

See Also

Lo problemático es que puede romantizar lo animal sin comprender su complejidad real, usarse como escape para evitar conflictos humanos o responsabilidades, generar incomprensión social cuando se interpreta de forma literal y no simbólica.

Incluso, puede reforzar estereotipos y revelar tensiones entre lo que somos y lo que deseamos ser.

No todos somos therian en el sentido identitario estricto, pero sí todos somos animales simbólicos: La relación con lo animal es una de las formas más antiguas y profundas de pensar la identidad humana.

Cuanto más conscientes somos, más necesitamos metáforas para comprendernos. Y los animales son metáforas vivas.

 


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados

Scroll To Top