Sheinbaum retoma mensaje del Papa y lo vincula con agenda social y migratoria
La Presidenta subraya que la justicia social no es opcional y retoma el llamado del Pontífice frente a la desigualdad global
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo resaltó el reciente mensaje del Papa León XIV, al destacar que la justicia social y la solidaridad deben ser ejes centrales tanto en la vida pública como en la convivencia internacional.
Durante la conferencia matutina, la mandataria retomó las reflexiones del líder de la Iglesia católica para enfatizar que la acumulación de riqueza sin responsabilidad social profundiza las brechas de desigualdad. En ese sentido, señaló que compartir los recursos no es un acto de caridad, sino una obligación ética frente a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
El posicionamiento de Sheinbaum se da en un contexto internacional marcado por tensiones en materia migratoria y económica, particularmente por las políticas impulsadas por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, las cuales han reavivado el debate sobre el trato a personas migrantes y la distribución de la riqueza a nivel global.
La Presidenta también retomó el señalamiento del Pontífice sobre la crisis humanitaria en rutas migratorias, al advertir que espacios como el mar y el desierto no deben convertirse en escenarios de muerte, sino en puntos de encuentro entre culturas. En esa línea, insistió en la necesidad de atender las causas estructurales de la migración, como la pobreza y la falta de oportunidades.
Asimismo, coincidió en que la ausencia de solidaridad en la vida pública y la falta de compasión en la práctica religiosa representan una contradicción ética, por lo que hizo un llamado a fortalecer valores comunitarios desde el ámbito social y gubernamental.
El mensaje del , difundido recientemente, ha tenido eco en distintos sectores al plantear una crítica directa a la desigualdad y a los sistemas que permiten el enriquecimiento a costa del sufrimiento ajeno. En él, se exhorta a construir una sociedad basada en la fraternidad, así como a combatir las causas que generan desesperación y exclusión.
Con este posicionamiento, el gobierno federal refuerza su narrativa en favor de los sectores más desfavorecidos y alinea su discurso con una visión internacional que coloca la justicia social y la dignidad humana en el centro del debate público.
