Sheinbaum acusa injerencia tras cancelar visa estadounidense
La presidenta cuestionó el criterio de Washington y exigió pruebas, además de defender la soberanía mexicana ante decisiones políticas extranjeras.
La presidenta Claudia Sheinbaum consideró que la cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, responde principalmente a un sentido político y representa, desde su perspectiva, un intento de interferir en la política mexicana.
Durante sus declaraciones, Sheinbaum cuestionó que las restricciones migratorias aplicadas por Estados Unidos no se utilicen de manera uniforme con todos los países, por lo que puso en duda que la medida esté relacionada exclusivamente con posibles investigaciones sobre delincuencia.
“Esta cancelación de visas que han hecho tiene un sentido político, esencialmente”, sostuvo la mandataria, al señalar que, si el objetivo fuera combatir actividades ilícitas, las decisiones deberían aplicarse bajo criterios similares a otras naciones de América Latina.
La presidenta afirmó que México no debe aceptar acciones que puedan interpretarse como mecanismos de presión o intervención en sus asuntos internos. En ese sentido, sostuvo que cualquier acusación contra ciudadanos mexicanos debe estar acompañada de elementos que permitan sustentarla.
Sheinbaum recordó que su gobierno ha solicitado pruebas contundentes en otros casos relacionados con señalamientos provenientes de Estados Unidos, particularmente en investigaciones vinculadas con Sinaloa. A su juicio, la ausencia de evidencias suficientes alimenta la percepción de que algunas decisiones tienen un componente político.
Sheinbaum acusa injerencia tras cancelar visa estadounidense
La mandataria también llevó su argumento al terreno histórico y recordó que México ha enfrentado diversos episodios de intervención extranjera desde la lucha de Independencia, incluida la presencia de tropas de otras naciones durante el siglo XIX y la ocupación estadounidense de Veracruz en 1914.
A partir de ese antecedente, reivindicó la defensa de la soberanía como un principio permanente de la política exterior mexicana y sostuvo que la relación con Estados Unidos debe construirse bajo condiciones de respeto mutuo.
“México es libre, independiente y soberano”, enfatizó Sheinbaum, al rechazar cualquier intento de utilizar al país para favorecer intereses políticos o electorales de otras naciones.
La presidenta también criticó a sectores de la oposición mexicana a los que acusó de asumir una postura “entreguista” frente a Estados Unidos. Señaló que la defensa de la soberanía no implica un rechazo específico hacia Washington, sino una posición aplicable a cualquier país que pretenda intervenir en las decisiones internas de México.
Sobre el caso de López Beltrán, insistió en que Estados Unidos debería presentar pruebas si existen acusaciones relacionadas con actividades ilícitas y evitar que las medidas migratorias sean utilizadas como instrumentos de presión política.
Sheinbaum cerró su posicionamiento al señalar que la relación bilateral debe sustentarse en la cooperación y el respeto a la independencia de cada nación, en lugar de acciones que puedan interpretarse como intentos de interferencia política.
