Rafael Inclán vuelve a la polémica y enciende el debate público
El mundo del entretenimiento mexicano se encuentra en una nueva controversia que tiene como protagonista a Rafael Inclán, uno de los rostros más longevos de Televisa. El actor, recordado por su participación en el cine de ficheras y la comedia televisiva, volvió a generar indignación tras emitir comentarios que muchos califican como insensibles y fuera de lugar, en un contexto social cada vez más atento a la justicia de género y al respeto hacia las víctimas.
Un humor que ya no conecta con la audiencia
Aunque Inclán no es ajeno a la polémica, esta vez el episodio adquiere un matiz distinto. En medio de un momento histórico donde se cuestionan los límites del humor y la responsabilidad de las figuras públicas, el actor decidió opinar sobre denuncias de alto perfil internacional, provocando un fuerte rechazo. En los pasillos de San Ángel ya se comenta si este tipo de declaraciones responden a una visión anclada en el pasado o a una desconexión total con la sensibilidad actual.
Declaraciones que incomodan a la industria
El nuevo escándalo se suma a una cadena de episodios que han puesto en aprietos a la televisora frente a la opinión pública. La revictimización, especialmente cuando proviene de una figura con amplia proyección mediática, no pasa desapercibida. Para algunos, sus palabras fueron solo una broma; para otros, representaron una agresión directa a las mujeres que deciden denunciar abusos tras años de silencio, reavivando el debate sobre el machismo persistente en el espectáculo.

El comentario de Rafael Inclán que desató la indignación
La controversia estalló durante un reciente encuentro con reporteros, cuando Inclán fue cuestionado sobre las acusaciones que enfrentan al cantante español Julio Iglesias. En 2021, una exempleada y una fisioterapeuta ofrecieron testimonios sobre presuntas agresiones sexuales y malos tratos laborales. Sin embargo, el actor minimizó la situación al señalar el tiempo que tardaron en denunciar:
“A las que les agarró las pompis se tardaron en decirlo, con todo respeto”, expresó ante los micrófonos, generando una ola de críticas por ignorar el impacto psicológico que suele acompañar a este tipo de denuncias.
Lejos de rectificar, Inclán intentó restar gravedad a las acusaciones con un comentario que fue considerado ofensivo, al referirse al cantante como un “agarra pompis afinado”. Aunque reconoció que el intérprete enfrenta una situación legal compleja, el tono irónico fue interpretado como una burla hacia las mujeres involucradas.
Antecedentes que pesan
Este episodio no es un caso aislado. Meses atrás, el actor ofreció disculpas públicas tras emitir comentarios despectivos sobre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a quien calificó como “ama de casa”. En aquella ocasión, justificó sus palabras argumentando que se trataba de un personaje teatral, una explicación que hoy resulta insuficiente para muchos, ante la reiteración de posturas señaladas como misóginas.
Un público menos tolerante
Mientras las denuncias contra Julio Iglesias continúan su curso legal —archivadas en España, pero aún vigentes en República Dominicana con presuntas pruebas documentales—, la discusión en México va más allá del caso específico. La audiencia ha cambiado, el humor ya no se consume de la misma forma y la paciencia hacia las figuras consideradas “intocables” parece estar llegando a su límite. El espectáculo, una vez más, se enfrenta a su propio espejo.
