Poli se rescata a sí mismo
El Instituto Politécnico nacional ha sido ubicado dentro de las mejores 10 universidades públicas del país, de acuerdo con el QS World University Rankings 2027; sin embargo, todo lo que tiene que ver con esa casa de estudios, pareciera estar vetado para los medios convencionales del país.
Los espacios públicos, principalmente en el rubro de la educación, no tiene cabida en los medios que se han esforzado últimamente por hacer de la realidad del país una permanente trivialización de la realidad. Aunque en el caso del Politécnico hay, además del objetivo fundamental que radica en educar al pueblo, tiene su canal informativo, lo cual es interpretado por la manipuladora prensa convencional como competencia, por su profesionalismo y credibilidad.
Los medios tienen en el Instituto Politécnico Nacional un competidor, de ahí que hablar sobre los avances y creatividad de sus alumnos significa hablar del enemigo, no sólo del competidor. Están vetadas las noticias sobre el Poli en los medios.
Desde que el PAN impuso a la guanajuatense Yoloxóchitl Bustamante Diez como mandamás del Politécnico se dedicó a sembrar panistas en todos los planteles, sin perfil y muchas veces sin ser egresados de la institución. Un periodo negro que nunca pudo levantar cabeza ante la ignorancia y corrupción panista.
El declive del Politécnico se convirtió en descuido de los gobiernos de Morena y pocas veces se volteó a ver a la institución en su verdadera dimensión, ahora el Politécnico ha propuesto dirigentes. Habrá designación en unas semanas y los politécnicos están conscientes de que es tipo de mujeres.
En los planteles vemos más estudiantes mujeres que hombres colocar pancartas, cartulinas, proponer espacios de debate, actividades. La actividad de las estudiantes del Politécnico requieren un eco que corresponda al esfuerzo cotidiano de la transformación de su espacio de estudios, donde pasan la mayor parte del día.
El origen del Politécnico tiene objetivos muy claros con su función histórica, compromisos de nacionalismo y responsabilidad con la comunidad están implícitos ahora más que nunca en la práctica cotidiana de los jóvenes politécnicos conscientes de su tarea dentro del momento que se vive, de ahí que haya un entusiasmo que no ha sido escuchado por el gobierno, pero sí atacado por la opsoción.
A grado tal ha llegado la manipulación de los medios convencionales que colocan al Politécnico como un problema a nivel nacional cuando a pesar de todo, sobrevive como un proyecto de dignidad para el país.
En un alarde de alarmismo consideran que el cierre de algunas escuelas por parte de los alumnos exigiendo la salida del director general, Arturo Reyes Sandoval, acusado de actos de corrupción y represión a estudiantes, puede contagiar a otros centros de estudios y crear un movimiento como el de 1968.
Actualmente permanecen tomadas instalaciones de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas y de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas en Zacatenco y Santo Tomás.
Entre las principales demandas se encuentran un aumento al presupuesto del IPN, mejoras en infraestructura e insumos, la destitución del director general, Arturo Reyes Sandoval, y garantías de que no existirán represalias contra quienes han participado en el movimiento.
La comunidad politécnica le entregó una terna a Claudia Sheinbaum para la dirección general de la casa de estudios, entre quienes destaca la contadora, egresada del IPN, Elizabeth Barba Fillafán, con experiencia suficiente para regresarle al Politécnico la gloria que merece.
En esa misma terna aparecen los doctores Celso Pérez Rostro y Eduardo Avilés lira. La comunidad politécnica quiere elegir a sus autoridades, intenta recuperar el espacio dentro de la institución y en la sociedad de la que forma parte sustancial.
