Pantallas roban atención y golpean pensamiento crítico
Especialistas advierten que el uso excesivo de dispositivos deteriora capacidades cognitivas y amenaza el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
Las pantallas dejaron de ser únicamente herramientas de apoyo educativo para convertirse en un foco de preocupación dentro de las aulas. Especialistas en educación advirtieron que la exposición excesiva a dispositivos electrónicos está afectando la capacidad de atención y debilitando el pensamiento crítico de las nuevas generaciones.
Durante la “mañanera del pueblo”, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la doctora en Pedagogía por la UNAM, Yareni Annalie Domínguez Delgado, puso sobre la mesa los efectos que el uso desmedido de dispositivos está provocando entre estudiantes.
La advertencia es directa: el problema no consiste únicamente en cuánto tiempo pasan los menores frente a una pantalla, sino en las consecuencias que ese consumo constante puede generar sobre procesos indispensables para aprender.
De acuerdo con la especialista, existe una erosión del pensamiento crítico entre los jóvenes, capacidad fundamental para analizar información, cuestionar contenidos, distinguir argumentos y construir conocimiento propio.
El impacto también alcanza la dinámica escolar. La maestra Sandra Ortega Rivero alertó sobre una pérdida considerable de atención entre los alumnos más pequeños, fenómeno que puede complicar seriamente los procesos de enseñanza y aprendizaje.
La preocupación de las especialistas apunta a un cambio en los hábitos de las nuevas generaciones: la exposición permanente a estímulos digitales puede dificultar la concentración prolongada que exige el aprendizaje tradicional.
ALERTA POR EL ABUSO DIGITAL EN LAS AULAS
El desafío para padres y docentes, por tanto, no se reduce a prohibir celulares o tabletas, sino a establecer límites y recuperar espacios donde niñas, niños y adolescentes puedan desarrollar concentración, análisis, lectura, convivencia y razonamiento sin depender permanentemente de una pantalla.
La advertencia cobra especial relevancia en un momento en que los dispositivos electrónicos forman parte prácticamente inseparable de la vida cotidiana. Celulares, tabletas y computadoras ofrecen herramientas educativas y acceso inmediato a información, pero su utilización sin controles puede convertir una tecnología útil en un obstáculo para el desarrollo de habilidades fundamentales.
Las especialistas llamaron así la atención sobre una problemática que trasciende las aulas y coloca a las familias frente a una responsabilidad creciente: vigilar no sólo qué consumen los menores en internet, sino también cuánto tiempo permanecen conectados y cómo esa exposición modifica su capacidad para concentrarse y aprender.
El mensaje lanzado desde Palacio Nacional resulta incómodo, pero contundente: la tecnología puede facilitar el aprendizaje, pero el abuso de las pantallas puede terminar debilitando precisamente las capacidades que la educación busca fortalecer.
