Operativo en el Azteca, primer ensayo rumbo al Mundial: Sheinbaum destaca aciertos y admite fallas
La reapertura del estadio Azteca, ahora Banorte, no solo marcó el regreso de los grandes eventos futbolísticos, sino que se convirtió en una prueba clave para medir la capacidad de organización rumbo a la Copa del Mundo. Bajo ese enfoque, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió el operativo de movilidad implementado durante el partido de la Selección Mexicana, al considerarlo un ejercicio estratégico que evitó un colapso vial en la zona sur de la capital.
Desde Palacio Nacional, la mandataria puso el acento en la planeación como factor determinante para contener el impacto de miles de asistentes. Según explicó, el esquema que incentivó a los aficionados a dejar sus vehículos en puntos alejados del estadio permitió distribuir los flujos de ingreso y salida, reduciendo la presión sobre vialidades clave.
“De haber llegado decenas de miles de automóviles directamente al estadio, la situación habría sido insostenible”, sostuvo, al tiempo que defendió que el modelo aplicado responde a estándares internacionales para eventos de alta concentración.
No obstante, el balance no fue completamente positivo. La presidenta reconoció que los tiempos de traslado y la logística generaron inconformidad entre algunos asistentes, especialmente en los trayectos desde los estacionamientos remotos hasta el recinto. Estos señalamientos, dijo, ya forman parte del diagnóstico que servirá para afinar futuros operativos.
En ese sentido, Sheinbaum confirmó que el tema fue revisado en coordinación con la jefa de Gobierno, , durante una reunión del Gabinete de Seguridad. El objetivo, explicó, es fortalecer la colaboración entre el gobierno federal y la administración capitalina para optimizar tiempos, rutas de acceso y mecanismos de transporte.
El operativo también quedó marcado por un hecho trágico: el fallecimiento de una persona dentro del estadio. La presidenta calificó el incidente como lamentable y aseguró que fue atendido de manera inmediata por las autoridades correspondientes, aunque evitó profundizar en detalles.
Más allá del incidente, el gobierno federal considera que este ejercicio deja lecciones relevantes. La magnitud del evento sirvió para poner a prueba la coordinación interinstitucional, los protocolos de movilidad y la capacidad de respuesta ante contingencias, elementos que serán determinantes en la organización de la inauguración del Mundial, donde se prevé una afluencia aún mayor.
Con este primer ensayo, las autoridades buscan transitar de un modelo reactivo a uno preventivo, donde la planeación, la logística y la comunicación con los asistentes sean piezas clave para garantizar no solo la movilidad, sino también la seguridad y la experiencia de los espectadores en eventos de talla internacional.
