Nunca es tarde: Mujer concluye el bachillerato a los 41 años

Nunca es tarde: Mujer concluye el bachillerato a los 41 años

La Chispa comparte la historia de Reyna Beatriz Chale Pech, una mujer que convirtió la perseverancia en el motor para alcanzar una meta que parecía lejana. A sus 41 años, madre de familia, abuela de tres nietos y pastora, demostró que nunca es tarde para estudiar y cumplir un sueño.

A sus 41 años, madre de familia y abuela de tres nietos, Reyna Beatriz Chale Pech cumplió un sueño postergado: concluir el bachillerato. Lo hizo este martes al graduarse de la generación 2023-2026 del TBCEY de El Edén, plantel al que viajó durante tres años desde la comisaría de San Andrés.

A sus 41 años, madre de familia y abuela de tres nietos, Reyna Beatriz Chale Pech cumplió un sueño postergado, concluir el bachillerato
A sus 41 años, madre de familia y abuela de tres nietos, Reyna Beatriz Chale Pech cumplió un sueño postergado, concluir el bachillerato

La perseverancia la llevó a cumplir uno de sus mayores sueños

Gracias a su dedicación, constancia y ganas de salir adelante, Reyna Beatriz Chale Pech, mejor conocida como “Doña Bety”, logró hacer realidad uno de sus grandes objetivos al terminar el bachillerato a los 41 años. Además de ser madre, abuela de tres nietos y pastora, tomó la decisión de retomar sus estudios para demostrar que nunca es tarde para aprender y que la edad no representa un obstáculo para cumplir los sueños.

Su ejemplo transformó la vida de sus hijos

Su historia se convirtió en una fuente de inspiración para su familia, ya que motivó a su hijo mayor a continuar sus estudios y alentó a su hija a no abandonar la escuela pese a las dificultades que enfrentaba.

El reto que cambió el rumbo de su familia

La decisión de volver a estudiar surgió a partir de una promesa hecha a su hijo mayor. Al notar que él había perdido el interés por comenzar el bachillerato, Doña Bety lo motivó con un compromiso: si él seguía adelante con sus estudios, ella también se inscribiría para cursar el mismo nivel educativo. El acuerdo dio resultado y ambos continuaron preparándose. Actualmente, su hijo estudia una licenciatura en la UNO.

El ejemplo también impulsó a su hija a seguir estudiando

Meses después, su hija pensó en abandonar la secundaria por los largos traslados diarios. De nuevo, Doña Bety decidió no claudicar. Permaneció en el TBCEY para darle el ejemplo y el impulso necesario. Su hija está por concluir la secundaria y continuará con el bachillerato.

El deseo de seguir estudiando sigue vivo

Al ser consultada sobre la posibilidad de continuar con sus estudios, comentó que le gustaría hacerlo; sin embargo, las dificultades económicas se lo impiden por ahora. Explicó que en este momento destina sus recursos a cubrir la educación universitaria de su hijo en Valladolid, así como los estudios de su hija y los gastos cotidianos de su hogar.

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Un emotivo mensaje para quienes persiguen sus sueños

Durante la ceremonia de clausura, Doña Bety dirigió el mensaje de despedida a sus compañeros de generación.

“No renuncien a sus objetivos”

“No renuncien a sus objetivos. Cumplan sus sueños. Encuentren en su familia la motivación para ser universitarios y profesionales. En mi caso, este logro fue solo una prolongación de un sueño. Vivan sus sueños, y que la edad no sea limitante en sus vidas”, expresó.

Un logro que permanecerá para toda la vida

Aunque no participó en el tradicional vals de graduación, Doña Bety expresó la satisfacción y el orgullo que le dejó compartir tres años de estudio con un grupo de jóvenes a quienes ahora considera como una parte importante de su vida.


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