Monumentos de la CDMX se iluminan de azul para visibilizar la obesidad como enfermedad crónica
Los principales monumentos de la capital del país se iluminaron de azul la noche del 4 de marzo como parte de una acción simbólica para llamar la atención sobre la obesidad, un problema de salud pública que afecta a millones de personas y que cada vez se reconoce más como una enfermedad crónica que requiere tratamiento integral.
La iniciativa fue impulsada por la Sociedad Mexicana de Obesidad (SMO), con el respaldo del Gobierno de la Ciudad de México y organizaciones aliadas enfocadas en la atención de esta condición. El objetivo fue sensibilizar a la población sobre la magnitud del problema, promover el acceso a diagnósticos oportunos y fomentar un enfoque médico que supere la visión tradicional que reduce la obesidad únicamente a un tema de estilo de vida.
Durante la jornada, sitios emblemáticos como el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y la Fuente de la Diana Cazadora se iluminaron con tonalidades azules, convirtiéndose en símbolos urbanos de solidaridad con las personas que viven con obesidad.
Un mensaje de conciencia pública
De acuerdo con la SMO, la iluminación de estos espacios busca generar conversación pública sobre una condición que históricamente ha estado rodeada de estigmas sociales y desinformación.
El organismo médico subrayó que detrás de las cifras de obesidad existen historias personales, familias y comunidades que enfrentan retos de salud complejos, por lo que es necesario promover una atención médica digna, basada en evidencia científica y adaptada a las necesidades individuales de cada paciente.
Especialistas recordaron que la obesidad es actualmente considerada una enfermedad crónica y multifactorial, vinculada con factores metabólicos, genéticos, ambientales y sociales, lo que implica la necesidad de tratamientos personalizados que pueden incluir acompañamiento médico, nutricional, psicológico e incluso terapias farmacológicas.
Cambio de paradigma en el tratamiento
Uno de los mensajes centrales de la campaña fue destacar el cambio de paradigma en la forma en que la medicina aborda esta condición. En años recientes, organismos médicos internacionales han impulsado una visión que reconoce la obesidad como una enfermedad sistémica que debe tratarse a largo plazo.
Este enfoque busca alejarse de la culpabilización individual y promover estrategias de salud pública más amplias, que incluyan prevención, acceso a tratamientos y políticas que favorezcan entornos saludables.
La iluminación de monumentos en azul se suma a las actividades globales del Día Mundial de la Obesidad, que cada año convoca a gobiernos, profesionales de la salud y organizaciones civiles a impulsar acciones de concientización.
Llamado a combatir estigmas
La Sociedad Mexicana de Obesidad señaló que la jornada también representa una oportunidad para combatir la discriminación hacia quienes viven con esta condición, ya que el estigma puede convertirse en una barrera para buscar ayuda médica o recibir un tratamiento adecuado.
Por ello, el organismo hizo un llamado a fortalecer la educación en salud, mejorar el acceso a servicios especializados y fomentar una cultura de empatía y respeto.
Con los monumentos capitalinos teñidos de azul, la ciudad envió un mensaje simbólico: reconocer la obesidad como un desafío colectivo y avanzar hacia una respuesta social y médica más humana, informada y efectiva.
