México y Perú reanudan relaciones tras acuerdo diplomático histórico
El traslado de Betssy Chávez a México destrabó el conflicto diplomático y permitió reanudar relaciones bilaterales tras meses de tensión
México y Perú restablecieron formalmente sus relaciones diplomáticas luego de varios meses de distanciamiento, tras concretarse el traslado de Betssy Chávez, expresidenta del Consejo de Ministros del gobierno de Pedro Castillo, a territorio mexicano con un salvoconducto otorgado por el nuevo gobierno peruano.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la reanudación de los vínculos diplomáticos fue resultado de un diálogo sostenido durante las últimas semanas entre ambas administraciones, impulsado a solicitud del gobierno mexicano y respaldado por la decisión del gobierno de la presidenta Keiko Fujimori de autorizar la salida de Chávez como un gesto de buena voluntad.
Para efectuar el traslado, México envió un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, el cual recogió a Betssy Chávez después de que permaneciera durante varios meses asilada en la embajada mexicana en Lima. Tras el cierre de la representación diplomática por la ruptura de relaciones, Brasil asumió el resguardo de la exfuncionaria peruana, apoyo que fue reconocido públicamente por la mandataria mexicana.
Sheinbaum dio la bienvenida a Chávez y reiteró que México mantiene su postura de respaldo al expresidente Pedro Castillo, al considerar que el asilo diplomático otorgado a integrantes de su gobierno responde a la tradición humanitaria del Estado mexicano y a los compromisos internacionales en materia de protección.
La crisis diplomática comenzó en noviembre de 2025, cuando Perú rompió relaciones con México al considerar que el asilo concedido a Betssy Chávez constituía una intervención en asuntos internos. Como consecuencia, la embajada mexicana en Lima suspendió operaciones y ambos países quedaron sin relaciones diplomáticas.
El origen del conflicto se remonta a diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo intentó disolver el Congreso peruano y decretar un estado de excepción. El Congreso respondió con su destitución y detención. Posteriormente, tanto Castillo como Betssy Chávez fueron procesados y condenados por conspiración para la rebelión debido a su participación en el fallido intento de autogolpe.
Desde entonces, México sostuvo que el otorgamiento de asilo diplomático no debía interpretarse como un acto hostil y defendió que actuó conforme a la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954.
Con el otorgamiento del salvoconducto y la llegada de Betssy Chávez a México, ambos gobiernos dieron por concluido el diferendo diplomático y abrieron una nueva etapa en la relación bilateral, restableciendo oficialmente los canales de diálogo y cooperación entre ambos países.
