México afina estrategia para la revisión del T-MEC; Ebrard pone sobre la mesa cadenas de suministro, aranceles y menor dependencia de Asia
De cara a una nueva etapa de diálogo comercial con Estados Unidos, el gobierno de México delineó los ejes que defenderá en la próxima conversación sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC), en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones económicas globales.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reveló que el país llegará a la reunión programada para el 16 de marzo con una agenda clara enfocada en fortalecer la integración económica de Norteamérica, corregir distorsiones comerciales y proteger las cadenas de suministro regionales.
Durante una entrevista radiofónica, el funcionario explicó que la estrategia mexicana fue revisada este lunes en una reunión del Gabinete Económico realizada en Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró los principios que guiarán la relación con Estados Unidos: respeto mutuo a la soberanía y defensa de los intereses nacionales.
“Nos dijo que sigamos el proceso de conversaciones con los principios que ella ha establecido en la relación con Estados Unidos: respeto mutuo y defender los intereses de México”, señaló el titular de Economía.
Tres ejes para la negociación comercial
El gobierno mexicano buscará enfocar las conversaciones en tres aspectos estratégicos que, según Ebrard, definirán la competitividad de la región en los próximos años.
El primero es reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia, un objetivo que se ha vuelto prioritario para los tres socios comerciales tras las disrupciones logísticas que dejó la pandemia y los conflictos internacionales.
El segundo tema clave será la revisión de las reglas de origen, particularmente en industrias como la automotriz, donde se busca garantizar que una mayor proporción de los insumos provenga de Norteamérica.
El tercer punto se centra en reforzar la seguridad de las cadenas de suministro, con el objetivo de evitar interrupciones en la producción y el comercio regional ante crisis globales o tensiones geopolíticas.
Además, México insistirá en la eliminación del arancel del 50% aplicado al acero y aluminio, así como en corregir los efectos diferenciados que algunos gravámenes han generado en el sector automotriz, considerado uno de los pilares del comercio trilateral.
México afina estrategia para la revisión del T-MEC; Ebrard pone sobre la mesa cadenas de suministro, aranceles y menor dependencia de Asia
Geopolítica y economía: el nuevo contexto del T-MEC
Ebrard señaló que el escenario internacional podría jugar a favor de México y de la región norteamericana en esta negociación.
Conflictos como la Invasión rusa de Ucrania y la escalada de tensiones en Medio Oriente —particularmente entre Irán y sus adversarios regionales— han elevado la preocupación global sobre la seguridad energética, logística y comercial.
Ante ese panorama, el secretario consideró que Estados Unidos, México y Canadá tienen incentivos para fortalecer su integración económica.
“Lo más lógico y lo más sensato es reducir los riesgos que tenemos los tres países juntos, porque somos socios principales”, explicó.
Ebrard recordó que México se ha convertido en uno de los principales compradores de bienes estadounidenses, mientras que Estados Unidos es el mayor destino de las exportaciones mexicanas, una relación comercial que adquiere aún más relevancia si se considera la participación de Canadá dentro del bloque.
Riesgos económicos por conflictos internacionales
No obstante, el funcionario reconoció que el actual contexto internacional también podría generar presiones para la economía mexicana.
El incremento en el precio del petróleo derivado de la tensión en Medio Oriente podría alimentar presiones inflacionarias y afectar el crecimiento económico si el conflicto se prolonga.
“En el corto plazo sí hay presiones porque aumentó el precio del petróleo. No sabemos cuánto tiempo durará este conflicto; entre más dure, más impactos inflacionarios tendrá y más efectos de contracción del crecimiento económico puede generar”, advirtió.
Norteamérica, en la disputa por las cadenas globales
En este escenario, la revisión del T-MEC se perfila no solo como una negociación comercial, sino como una redefinición del papel de Norteamérica en las cadenas globales de producción, especialmente frente a Asia.
Para México, la estrategia consiste en aprovechar su posición geográfica, su integración industrial con Estados Unidos y el fenómeno del nearshoring para consolidarse como un eslabón clave en la manufactura regional.
La reunión del 16 de marzo marcará así el inicio de una fase de conversaciones en la que México buscará equilibrar la defensa de su industria con el fortalecimiento de la cooperación económica con sus principales socios comerciales.
