Mascotas pioneras
Corría el año de 1980. Las dos visitas del Pájaro de San Diego mostraban la necesidad de que los Tigres capitalinos tuvieran su propia mascota. Por ello la directiva felina mandó fabricar un disfraz de tigre y anunció con bombo y platillo el debut de su nueva mascota, la primera de la Liga Mexicana de Béisbol.
Pero el hombre encargado de salir al terreno de juego descubrió que el disfraz de franela era de un calor insoportable y la cabeza era muy difícil de manejar, por lo que no dudó en emprender la graciosa huída.

Fue entonces que el encargado de Relaciones Públicas, Arturo Cordero en la organización desde 1966, se puso el disfraz y salió al terreno para la sorpresa y el deleite de los espectadores.
Debido a sus otras ocupaciones, el Hombre Tigre no aparecía en todos los juegos, aunque sí lo hacía cuando aparecía la hija del manager Fernando Remes, bailando con el equipo de animación.
Fue entonces que se buscó en Coyoacán al mimo Gabriel Jiménez que se convirtió a los 17 años en el Tigre Chacho, la mascota que llegó para quedarse.
La mascota se convirtió en un espectáculo más en el parque del Seguro Social, en el Foro Sol y acompañó al equipo en su mudanza a Puebla y posteriormente a Quintana Roo.
El público lo aplaudía cuando llegaba en moto, o en helicóptero. Verdaderamente desquitaba el sueldo con su show en los juegos interrumpidos por lluvia, o cuando se le declaró una porrista, y al día siguiente apareció con un Chachito.
El resto de los equipos se dio cuenta de la importancia de las mascotas.
Los Diablos tuvieron fallidos intentos con un diablillo y el Monkey pingo, antes de que apareciera el perro Rocco y posteriormente su pareja Rocsy.
Entonces aparecieron Pepe perico, Kike conejo de Saltillo, la Furia Azul de Monclova, el perro Sultán, Toro Torín, Pochichoco de Tabasco, Nelson de Oaxaca, Lorenzillo de Campeche, el Pollo algodonero, por mencionar los más conocidos y que son parte importante del espectáculo.
