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Marcos, sin capucha.

Marcos, sin capucha.

La única vez que supe el subcomandante Marcos se quitó la capucha, ante un público distinto al del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se suscitó en la comunidad El Charco; municipio de Ayutla de Los Libres, en el estado de Guerrero.

“Estamos entre compañeros”; habría dicho el jefe político-militar del EZLN, para alzarse totalmente el pasamontañas y dejar ver el rostro de Rafael Sebastián Guillén Vicente, aquél 17 de abril de 2006; en una choza en la que le sirvieron los alimentos; en medio de La otra campaña, que buscaba derrocar al Gobierno Federal por la vía de una insurrección civil.

En realidad, muchos de los presentes en el evento eran militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI); entre ellos un clandestino jefe militar que le propuso realizar “acciones coordinadas”, que el subcomandante dijo pensaría.

“En El Charco platicamos (con Marcos) la necesidad de articularnos, pero no quiso, dijo si menos nunca cuando”; recuerda el mando erpista.

Lo que sí se concretó, como parte de un intercambio de experiencias acordado, fue una visita del comandante Tacho a las zonas de guerra del estado de Guerrero.

Ahí, los guerrilleros armaron al comandante zapatista y se percataron que éste no sabía portar un fusil ametralladora (tal vez porque Tachó era mando civil y no militar, como quería aparentar el subcomandante Marcos).

Igual lo llevaron a una práctica de lucha con tanques enemigos, con explosivos reales y lo menos que advirtieron fue la sorpresa (y susto) del comandante Tacho.

La pretensión del ERPI era realizar acciones conjuntas en Chiapas y Guerrero; pero lo que no advirtieron que, para esas fechas, el EZLN no quería saber nada de la guerra revolucionaria iniciada el 1 de enero de 1994.

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El EZLN optó por “la resistencia” y así sobrevive desde hace 32 años; peleado con la organización madre, las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).

El ERPI, guerrilla de corte cabañista, realizó varios intentos de coordinación con el EZLN; al grado que envió cartas a la Comandancia General, pero no tuvo respuesta.

La guerrilla de Guerrero recibió un duro golpe militar ocho años antes; tras una sorpresiva incursión militar en El Charco, en el municipio de Ayutla de los Libres del estado de Guerrero, la madrugada del 7 de junio de 1998.


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