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Lucío Cabañas es el símbolo; David un histórico del PDLP

Lucío Cabañas es el símbolo; David un histórico del PDLP

Lucio Cabañas Barrientos es el símbolo; David, su hermano, es un histórico de la lucha armada revolucionaria por el socialismo en México.

Lucio inició la lucha armada el 18 de mayo de 1967, en Atoyac, Guerrero; obligado por la represión oficial que atacó una manifestación pacífica. David se sumó a la naciente guerrilla un día después.

Juntos crearon el Partido de los Pobres (PDLP) y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, y combatieron al Gobierno Federal hasta que Lucio cayó en combate, el 2 de diciembre de 1974, en El Otatal, Guerrero.

Con su muerte en combate —David dice que se suicidó para no ser aprehendido—, Lucio alcanzó tintes de leyenda. David sobrevive hasta nuestros días y fue uno de los artífices inconformes de la unión del PDLP con el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP).

A punto de cumplir 79 años; aún entero a pesar de la persecución m, la cárcel y la tortura, cuenta que quien fraguó la unión de las organizaciones fue Miguel Castillo Iturio, “Carlos o El Moreno”, sobreviviente del PDLP, originario de El Camarón (+).

De parte del PROCUP, el pacto lo selló Fuentes, a quien cariñosamente llama “El Manitas”; al que describe como un hombre de baja estatura pero musculoso, lo que lo hace lucir de brazos cortos.

David Cabañas, en realidad Alejandro Serafín Gervacio, recién escribió una carta al hermano fallecido hace más de 51 años, Lucio Cabañas Barrientos, quien, revela, originalmente se llamó Lucío, con tilde en la í, por lo que en el escrito lo llama Chío.

O sea que en situación normal, el fundador del PDLP se debió llamar Lucío Cabañas Gervacio; pues la madre de él y David se llamó Rafaela Gervacio Barrientos; mientras que el padre fue Cesáreo Cabañas Iturio. El Padre de David, o Alejandro, se llamó Juan Serafin Martínez.

Pero el tema de este artículo es el emotivo texto escrito por David; en una especie de parte de guerra.

Cómo ya dije, la carta va dirigido a Chío y en ella le cuenta de los traidores que entregaron a Lucio Cabañas al Ejército Federal.

“Seguramente aquel 2 de diciembre de 1974 como a las 9 de la mañana concluiste que los judas fueron los dos hermanos Anacleto y José Isabel Ramos Ramírez, y que este último fue quien dirigió a El Otatal, municipio de Técpan de Galeana, al ejército a tu campamento de revolucionarios”; dice.

Ese día, prosigue, “junto contigo dieron la vida heroica y dignamente los compañeros Arturo y René” y fue capturado “Roberto (Marcelo Serafín Juárez) menor de edad de 15 años, quien desde hace 51 años sigue desaparecido por el ejército mexicano mercenario”

René y Arturo, cuenta David, “fueron sepultados en el panteón de la comunidad cercana a El Otatal y tu cuerpo fue desaparecido en el panteón municipal de Atoyac”.

En esos meses, recuerda, la ofensiva fue brutal. “Muchos de los exmiembros de la Brigada se convirtieron en delatores en los retenes del ejército y la policía, y juntos patrullaban principalmente las calles y colonias de Acapulco. Dando lugar a la captura de muchos compañeros que en su mayoría están desaparecidos hasta estos días”.

David habla de él: “Yo tuve la suerte de darme cuenta de que el puerto era una ratonera para nosotros y pude replegarme hacia otros lugares, ciudades y estados de la república, pero en ese proceso fue tomado por la policía y el ejército mi domicilio en Tixtla donde fueron hechos presos tu esposa Carmen (Isabel Ayala Nava) con tu hija Micaela Cabañas Ayala de apenas dos meses de edad. También nuestra Madre Rafaela Gervasio Barrientos. 10 detenidos en total entre sobrinos, cuñados, nietos, yerno, nuera y hermanos”.

Los detenidos-secuestrados fueron encarcelados “secretamente” en el Campo Militar número Uno, en la Ciudad México. David relata los “errores” de Javier y él mismo, que llevaron a la policía y el ejército a recuperar “la mayor parte del dinero del rescate” de Rubén Figueroa, y a la detención-desaparición de Javier, en Acapulco, en septiembre de ese año.

Abunda: Acá conocimos que el 8 de octubre ustedes fueron cercados por el ejército allá en lo profundo de la sierra y que a excepción de Rutilo, quien ahí dio su vida valientemente, todos los demás rompieron el cerco por diferentes lugares y que en el proceso de repliegue los compañeros: Carlos, Eusebio, Martín, César, Sotero, Coyote, Esteban, y me faltan un nombre que no recuerdo, se fueron reencontrando, y de ahí continuaron juntos hasta llegar a sus comunidades y de ahí, por montes y serranías llegaron a la normal de Ayotzinapa, donde te hiciste maestro”.

Ahí, dice, “compañeros colaboradores y simpatizantes les brindaron su apoyo por meses para de ahí trasladarse a la ciudad de México, donde nos reencontramos y, con errores y aciertos, nos esforzamos por darle continuidad al programa del PDLP”.

En ese proceso “busqué a Félix Bautista, quien ya estaba clandestino. Fui a una cita con él y no lo encontré. Esperaba verlo tanto por ser compañero de toda la confianza como porque él tenía buena parte del dinero del rescate por Figueroa”.

Nueve años después, David halló a Félix: Acerca del dinero me dio una falsa información. Ya había vuelto de Cuba adonde el PCM lo había mandado a ocultar de nosotros. Exigimos información clara acerca del dinero y nos siguió mintiendo. Creía en el PCM y lo encubría, hasta que llegó el momento en que todo se aclaró: El PCM tenía para su beneficio los 12 millones de pesos que Félix le había hecho llegar para guardarlos y había hecho uso de eso que no le pertenecía. “Los amigos nos salieron ladrones”. Todo concluyó en la devolución de esos fondos de guerra”.

Siguiendo la idea de Lucio, en torno a la unida de todos los revolucionarios “establecimos contacto con el Partido Proletario Unido de América (PPUA), fundado entre otros, por Florencio Medrano Mederos (más conocido como “El Güero Medrano”). Él nos informó que había tenido contacto con nosotros tiempo atrás. En coordinación con ellos realizamos algunas tareas políticas y otras para obtención de fondos económicos. En estas tareas, la policía nos detectó e intentó detenernos el 29 de noviembre de 1975 en Cuernavaca, Morelos”.

En ese lugar, cuenta, se dio “un fuerte enfrentamiento a balazos donde murieron varios de ellos, resultando herido de dos balazos Silviano (Eloy Morales Gervasio), primo de nosotros”.

El médico que atendió a Silvano concluyó “que ninguna de las dos heridas era grave o que pusieran en peligro su vida. Lamentablemente la policía detectó la casa de seguridad del PPUA donde se encontraban, cercó a los compañeros, a Silviano y a Luis (Antonio Gervasio Castro, de tan sólo 16 años de edad). Ahí murieron los dos militantes del PDLP el 3 de diciembre de 1975”.

David revela que en 1976 establecieron relación “con los compañeros de Unión del Pueblo, posteriormente PROCUP, y por el mismo tiempo también lo hicimos con los compañeros del MAR, con los de la ACNR y con los de la Organización de Jóvenes de Apoyo al Socialismo (OJAS), con los que coincidimos en la idea de la unidad”.

Con todos tuvieron “una relación muy fraterna.”.

Anota: “Teníamos reuniones periódicas, casi cada mes en distintas ciudades y estados. Hubo mucho avance en los planes, pero el 9 de abril de 1979, los compañeros del MAR, José Luis Martínez (Raúl) y Martín Elín Santiago Muñoz, fueron asesinados en una emboscada de la brigada blanca en Torreón, Coahuila”.

José Luis era el líder del MAR “y también de la que dimos en llamar la CUADRILÁTERA, por el proyecto de unidad de las 4 organizaciones. El resto de los compañeros de la dirección del MAR fueron detenidos, torturados cruelmente y desaparecidos durante meses en el campo militar número uno en la Ciudad de México”.

De OJAS, rememora, “fue detenido el profesor Antonio Mendoza Sánchez y los demás tuvieron que protegerse. De nosotros, PDLP, nadie fue detenido, pero estuvimos muy cerca, corriendo peligros tratando de salvar de la policía a algunos compañeros del MAR”.

Desde esos días, “desapareció la CUADRILÁTERA y ya no pudimos recomponerla”.

Inmediatamente después habla de la relación con el PROCUP. “Carlos y yo comentábamos de la buena actitud de ellos para con nosotros llegando a la idea de sumarnos a éste, y un día en 1980, que nos reunimos con ellos, de pronto Carlos les dice: “Nosotros nos unimos a PROCUP…” Palabras más, palabras menos, y desde ese momento indebidamente dejábamos de ser PDLP”.

David califica esa decisión de “muy mal porque una cosa eran nuestras manifestaciones de gratitud hacia ellos, y entre nosotros, y otra cosa fue que Carlos sin hablarlo por lo menos conmigo, haya de manera personal y a nombre de todos dicho que nos integrábamos a ellos. Fue un abuso de poder y de confianza. Que más tarde daría lugar a tratos irrespetuosos y groseros hacia mi persona. Al grado de creer que podían asesinarme”.

Prosigue: “Las consecuencias de esta decisión se vieron después. Carlos ya no se entendió con ellos y se mandaron lejos, y Carlos claudicó”.

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Informa David: “De 1980 a 1985, el PDLP cobró las deudas a los delatores del campamento donde ustedes dieron la vida. Anacleto Ramos Ramírez murió en el Estado de México, a José Isabel Ramos Ramírez, alguien de sus tantos enemigos lo ejecutó en Técpan de Galeana poco después de su colaboración con el ejército para atacar el campamento donde caíste tu y los otros tres compañeros: Arturo, René y Roberto, el jovencito de 15 años que fue capturado vivo y que lo tiene el ejército mexicano en su poder”.

Anota que “René era legalmente Lino Rosas Pérez y que había sido tu alumno en sexto año en la Escuela Modesto Alarcón”.

En esos años, abunda, “Juan García Galeana, cacique de Atoyac, pagó con su miserable vida todo el mal que hizo a los atoyaquenses, entre otros delitos, el de haber disparado desde la azotea de su casa con M1 contra ti y contra la concentración de padres de familia el 18 de mayo de 1967, cuando murieron 5 manifestantes en la Plaza Cívica de Atoyac de Álvarez, Guerrero”.

Según David, “la mayoría de los sobrevivientes que rompieron el cerco militar el 8 de octubre de 1974, fueron detenidos y desaparecidos en noviembre de 1976, en diferentes lugares del país al cometer todo un conjunto de errores en el cumplimiento de tareas político-militares. Lamentablemente siguen desaparecidos en poder del ejército mexicano”.

David narra al hermano de su detención, el 12 de junio de 1990: “fui detenido por la policía judicial de la Ciudad de México y torturado por varios días en cárceles clandestinas”.

Continúa: “El 3 de diciembre de 1997 murió nuestra madre a los 82 años de edad en su pueblo natal. Después de haber sido liberada junto con sus hijos, nietos, yerno y nuera. Yo todavía estaba en prisión de máxima seguridad”.

En la parte final, David cuenta que salió absuelto de la cárcel y que junto a otros creó la organización política Izquierda Democrática Popular (IDP), “con un programa muy parecido al del PDLP, legal sin el uso de armas de fuego. Manteniendo como principal objetivo la lucha por el socialismo”.

Al mismo tiempo, dice, se dedicaron a buscar los restos de Lucio: “Muy buena parte de la familia Cabañas ayudó a que lográsemos el propósito y el 2 de diciembre de 2001 llegamos a Atoyac de Álvarez con un equipo de antropólogos forenses y exhumamos tu cuerpo. Tardamos un año en confirmar con muestras de ADN nuclear y mitocondrial que es el tuyo”.

El 2 de diciembre de 2002, informa, “lo sembramos en la base del obelisco que construimos en tu honor en la plaza Cívica de Atoyac de Álvarez”.

El recuento termina con la narrativa de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y con la llegada al poder de gobiernos progresistas que “no han tocado en nada al capitalismo”, ni han hecho que el Ejército rinda cuentas.

“Como consecuencia de estas políticas de la 4T ya no hay esperanza de que aparezcan los jóvenes. Eso será hasta que el pueblo imponga los programas y políticas que tu propusiste en el ideario del PDLP.

“Los gobiernos neoliberales crearon y pactaron con la delincuencia organizada las políticas que en estos tiempos les permiten quitar y poner en el poder local a gobernantes que representan sus intereses en diferentes regiones o provincias del país sin que el Estado se los pueda impedir”.

Lamentablemente la 4T se está quedando en cubrir a medias las políticas de bienestar y todo hace deducir que no irá más allá.

David Cabañas remata: “Hasta aquí el informe comandante. Ratifico que seguimos consecuentemente tu ejemplo.

¡POR LA PATRIA EL PODER POPULAR! ¡SER PUEBLO, HACER PUEBLO Y ESTAR CON EL PUEBLO! 

Y firmar: David Cabañas Barrientos 


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