“Lake City”, la marca letal de EU detrás de la violencia armada en México
La Planta de Municiones de Lake City, ubicada en una base militar de Estados Unidos cerca de Kansas City, Missouri, opera lejos del reflector público, pero sus productos tienen un peso central en la violencia armada en México. Administrada por la empresa Olin Winchester, esta factoría produce municiones utilizadas tanto por el Ejército mexicano como por organizaciones criminales.
El calibre 50, símbolo de la escalada armada
Entre los cartuchos fabricados en Lake City destacan las balas calibre .50, diseñadas originalmente para usos militares. Estas municiones, capaces de perforar blindajes y derribar aeronaves ligeras, han sido empleadas en al menos un centenar de enfrentamientos en México, incluidos ataques contra fuerzas federales y emboscadas a policías estatales.
En escenas de violencia extrema, como la masacre de Villa Unión, Coahuila, o la emboscada en Aguililla, Michoacán, peritos localizaron casquillos marcados con las letras “LC”, identificador de la planta de Lake City. Estos hallazgos vinculan directamente a la fábrica con episodios clave del conflicto armado entre cárteles y autoridades.
Además de su uso por parte de los cárteles, las municiones de alto calibre también han evidenciado las limitaciones del equipamiento de las corporaciones locales en México. Familiares de policías caídos y especialistas en seguridad coinciden en que muchas fuerzas estatales enfrentan a grupos criminales con armamento claramente superior, lo que incrementa el riesgo en cada operativo y deja en desventaja a los agentes.
De contratos militares al mercado civil
Aunque la planta nació durante la Segunda Guerra Mundial para abastecer al Ejército estadounidense, con el paso de los años amplió su producción al mercado civil. Hoy, millones de estadounidenses pueden adquirir municiones fabricadas en Lake City, incluidas algunas de alto calibre, lo que ha facilitado su desvío hacia redes de tráfico ilegal.
Un flujo constante hacia México
Datos oficiales indican que, desde 2009, las Fuerzas Armadas mexicanas han decomisado más de mil rifles calibre .50 y decenas de miles de cartuchos. Autoridades estadounidenses también han interceptado cargamentos destinados al contrabando, muchos de ellos provenientes de Lake City, confirmando un flujo persistente de municiones hacia el sur de la frontera.
Pese a la magnitud del problema, la cooperación bilateral para rastrear el tráfico de municiones sigue siendo limitada. A diferencia de las armas, que cuentan con números de serie y mecanismos de seguimiento más claros, las balas suelen perder su rastro una vez que salen del mercado legal, lo que favorece su circulación clandestina.
Balas fuera del radar
Mientras el debate público se ha centrado en el tráfico de armas, las municiones han recibido menor atención. Expertos y exfuncionarios reconocen que rastrear una bala hasta su fabricante es complejo, lo que dificulta fincar responsabilidades legales, pese a su papel clave en la violencia que azota a México.
Este vacío ha permitido que la industria de las municiones permanezca en gran medida fuera del debate público, aun cuando sus productos juegan un papel central en la escalada de violencia. Mientras no existan controles más estrictos y mecanismos efectivos de rastreo, el flujo de balas hacia México continúa alimentando un conflicto que parece no tener fin.
Fuente: Proceso: https://www.proceso.com.mx/reportajes/2026/2/8/lake-city-el-sello-mortal-de-eu-que-alimenta-la-violencia-en-mexico-368044.html