Justicia importada

Asombra la percepción que algunos mexicanos tienen de Estados Unidos, que raya en la devoción, más allá de los sujetos que instalados en la oposición se montan en declaraciones y rumores provenientes de ese país para figurar y desgastar al gobierno en segundo.

Pata algunos opositores los señalamientos de Estados Unidos sobre la tendencia a delinquir de funcionarios de Morena basta y sobra para que sea verdad. La gobernadora de la CIA, no duda acerca de lo que pudiera inventar el Departamento de Justicia del vecino país, simplemente se trata, para ella, de una verdad absoluta y una orden que debe obedecerse.

Desde luego que se cuenta con una segunda división de vocingleros que asegura que todo lo que se dice es cierto y que Estados Unidos es el gendarme del mundo, a grado tal de levantar el rumor de que pisando territorio estadounidense Claudia Sheimbaum sería detenida. Lo absurdo que intenta dejar algo de veneno a su paso, antes o después de que la realidad lo desmienta. Muestra que no hay limitantes para la desinformación ni coacción para la imaginación de los medios.

La libertad de expresión en México siempre fue más ciencia ficción que realidad pero nadie decía nada, lo intuía el pueblo que sustituyó certezas por entretenimiento en el radio y la televisión. Mientras los medios dijeran que todos los funcionarios eran honestos y el país iba muy bien, había total libertad de expresión.

El hecho de que los digan o piensen personajes de la oposición que ven en las declaraciones del vecino su última oportunidad de tener contenidos en sus declaraciones políticas, tiene una explicación. Basada en la fantasía y la mala intención, pero se explica.

Lo que no se entiende es que todavía haya gente que les crea y que afirmen que es verdad que tarde o temprano detendrán a López Obrador, en un proyecto orquestado para desgastar una imagen que les incomoda mucho porque los desgasta demasiado. Las agresiones contra el fundador del movimiento debe ser una prioridad de estos movimientos de defensa de la 4T, y una tarea permanente de reivindicación, poque también es prioridad de la derecha, dentro y fuera de nuestras fronteras, erradicar su recuerdo, desterrar sus raíces.

Estados unidos en un país en decadencia en todos los aspectos, sobre todo en el económico y el moral, desde el arribo de su majestad Nerón Y Trump, el país empezó una caída que nadie detiene. Lo muestran la aprobación de los estadounidenses que no supera el 20 por ciento.

Hay quienes el odio al gobierno, por razones desconocidas, los ciega y prefieren creer las mentiras de importación que darse cuenta con sus propios ojos de la realidad. El resentimiento de sentir que les quitaron algo que todavía no saben qué es, lo mantiene atentos a la enemistado con el gobierno y sobran adjetivos contra la presidenta desde medios de comunicación conservadores que se han quedado estancados en un paso que los borra a cada minuto.

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A pesar de la incongruencia, la insistencia perdura creando una tercera división de creadores de contenidos ficción, que lo mismo tienen su público, y es retomado por los comunicadores con mayor alcance, como si fuera un hecho consumado. De la imaginación de Mario Di Conztanzo apareció que Estados Unidos evaluaba la honestidad de los candidatos a las gubernaturas de Morena, ahora estrena chisme asegurando que el senador Adán Augusto López tenía una orden de aprehensión que reprodujo en sus redes, sin sellos, formas, fechas ni motivos. No es que sea inocente, sobre todo en su paso por la Segob, sino que el vecino no es nadie para investigar funcionarios mexicanos. La embajada de los Estados Unidos en México lo desmintió

Hubo, a pesar de todo, quien le creyó. Hay mexicanos que a pesar del desmentido no otorgan credibilidad a la aclaración de la embajada, sino que dan continuidad a la mentira de acuerdo con su imaginación, añadiendo que hubo una negociación previa al desmentido.

No es que no crean en nada, es que carecen de las bases académicas suficientes, de la información correcta y de sentido común, y tiene de sobra resentimiento, poque consideran que tarde o temprano saldrán perdiendo algo con el nuevo régimen, lo cual acusa un camino poco limpio de esos aparentemente ingenuos ciudadanos que compraron plazas o las vendieron, que robaron medicamentos, que corrompieron a una autoridad, o simplemente, le dieron un billete al agente de tránsito.

Hasta ahora nadie ha perdido nada con el régimen de la 4T. Simplemente se hace justicia que era lo que faltaba en México.


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