Jornada laboral de 40 horas avanza en el Congreso; Morena perfila implementación gradual con respaldo sindical
El debate sobre la reducción de la jornada laboral en México entró en una fase decisiva en la Cámara de Diputados, donde legisladores de Morena y representantes sindicales defendieron que el cambio a una semana de 40 horas no solo es un acto de justicia social, sino una estrategia para fortalecer el mercado interno y modernizar la economía.
El diputado federal y dirigente de la (CATEM), , afirmó que la reforma laboral marcará “un antes y un después” en la relación entre productividad y bienestar. Desde su perspectiva, el ajuste permitirá cerrar una brecha histórica que durante décadas mantuvo estancados los salarios y debilitó el poder adquisitivo de millones de trabajadores.
Recuperación salarial como antecedente
Haces vinculó la propuesta con la política de recuperación del salario mínimo impulsada durante el gobierno de , periodo en el que —aseguró— se logró un incremento acumulado superior al 120 por ciento en los ingresos mínimos. Según el legislador, este antecedente demuestra que mejorar las condiciones laborales no necesariamente frena la economía, sino que puede dinamizar el consumo interno.
El argumento central de Morena es que una jornada más corta no implica menor productividad, sino una reorganización del tiempo de trabajo que permita mayor eficiencia y equilibrio entre vida laboral y personal.
Beneficio a la mayoría de la fuerza laboral
Por su parte, el titular de la (STPS), , estimó que la reducción de la jornada impactará positivamente a más del 62 por ciento de los trabajadores formales del país.
El funcionario explicó que la implementación será paulatina para evitar efectos adversos en pequeñas y medianas empresas, particularmente en sectores intensivos en mano de obra.
Transición gradual y diálogo empresarial
En el Congreso, la iniciativa contempla esquemas progresivos para que las empresas ajusten turnos, contratos y cargas operativas sin afectar la generación de empleo. Legisladores oficialistas han insistido en que la reforma no busca imponer cargas desproporcionadas al sector productivo, sino homologar a México con estándares laborales internacionales.
La discusión también ha abierto un espacio de negociación entre sindicatos, cámaras empresariales y autoridades federales, en un intento por construir consensos que permitan una transición ordenada.
Nuevo paradigma laboral
Para Pedro Haces, la jornada de 40 horas representa la consolidación de una nueva etapa del sindicalismo mexicano, caracterizada —según dijo— por el diálogo social y la corresponsabilidad entre los sectores productivos.
De aprobarse en los términos planteados, la reforma podría convertirse en uno de los cambios estructurales más relevantes en materia laboral de las últimas décadas, al redefinir la organización del trabajo en México y reforzar el enfoque de bienestar como eje de la política económica.
