Gisele Ortiz, psicóloga y terapeuta en Puebla, entre las víctimas del ataque armado en Angelópolis
El consultorio estaba en orden. La luz entraba con la misma suavidad de siempre y el sillón principal permanecía en su sitio. Pero para Amalia Osorio, nada era igual. En ese lugar faltaba Gisele Ortiz, la terapeuta que durante años convirtió ese espacio en refugio para decenas de pacientes.
Amalia decidió sentarse ahí unos minutos. No para trabajar, sino para despedirse. Más tarde escribiría que necesitó llorar, abrazar el silencio y agradecer la presencia de su amiga en sus vidas. La escena, íntima y sencilla, reflejaba el impacto de una pérdida que aún resulta difícil de asimilar.
Trayectoria y vocación
Egresada de la IBERO Puebla, Gisele construyó su camino profesional con paciencia y entrega. En el centro terapéutico Ágape no solo era parte del equipo: se había convertido en pieza clave del proyecto.
Amalia la conoció cuando todavía era estudiante de psicología. Con el tiempo, aquella joven aplicada se transformó en una terapeuta comprometida y cercana. “Mi mano derecha durante muchos años”, escribió en su mensaje público de despedida, recordando su crecimiento profesional y humano.
El comunicado del espacio terapéutico expresó el dolor colectivo por la partida de una mujer que, más allá de su labor clínica, dejó huella como amiga y compañera.
La madrugada violenta en Angelópolis
La vida de Gisele se apagó la madrugada del 14 de febrero, tras un ataque armado ocurrido afuera del bar Sala de Despecho, ubicado en la zona de Angelópolis, frente a la Estrella de Puebla.
Alrededor de las 2:30 horas, el número de emergencias 911 recibió reportes sobre múltiples detonaciones dirigidas contra una camioneta Mercedes Benz blanca que salía del establecimiento. La unidad registró al menos 20 impactos de bala.
En el sitio murieron tres jóvenes poblanos: Gisele, Joaquín y Emmanuel. Otras cinco personas resultaron lesionadas y fueron trasladadas por paramédicos del Servicio de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA) a distintos hospitales, donde permanecen bajo atención médica.
Las autoridades informaron la detención de cuatro presuntos implicados. De manera preliminar, se ha señalado que el ataque pudo tratarse de una confusión y que las víctimas habrían quedado en medio de una agresión dirigida contra otra persona.
Comunidad académica exige esclarecimiento
La noticia generó reacciones inmediatas en instituciones educativas y profesionales. La IBERO Puebla, así como la Universidad de las Américas Puebla y el IPETH, manifestaron su solidaridad con las familias y exigieron que el caso no quede impune.
Mientras avanzan las investigaciones, familiares, amistades y colegas han reiterado su llamado a las autoridades estatales para que se garantice justicia.
El dolor de quienes acompañaban el dolor
En la práctica clínica, los terapeutas suelen cargar historias que no les pertenecen. Escuchan, contienen y orientan. Gisele dedicó su vida a esa tarea silenciosa.
Hoy, quienes compartieron con ella el consultorio enfrentan un duelo distinto: el de despedir a quien ayudaba a otros a sanar. El espacio sigue ahí, intacto. Pero el vacío tiene nombre propio.
