Expertos urgen frenar uso excesivo de pantallas infantiles hoy
Especialistas alertan sobre daños al desarrollo cerebral, atención y bienestar infantil, mientras autoridades impulsan prevención, regulación y acompañamiento familiar responsable.
El uso excesivo de teléfonos celulares, redes sociales y dispositivos electrónicos durante la infancia y la adolescencia se ha convertido en una preocupación creciente para especialistas en salud, educación y desarrollo infantil, quienes advirtieron que la exposición prolongada a las pantallas puede alterar procesos fundamentales del cerebro en formación y afectar la calidad de vida de millones de menores.
Durante la conferencia matutina del Gobierno de México, la presidenta Claudia Sheinbaum colocó el tema como una prioridad de salud pública y llamó a madres, padres y tutores a informarse sobre los riesgos asociados al consumo excesivo de contenido digital, al señalar que las decisiones que se tomen hoy influirán en el futuro de las nuevas generaciones.
La mandataria explicó que el Gobierno federal trabaja en la integración de información científica para ponerla al alcance de las familias y promover decisiones responsables sobre el uso de dispositivos electrónicos por parte de niñas, niños y adolescentes. Asimismo, recordó que ya existe una iniciativa para abrir el debate sobre una posible regulación en México, siguiendo el ejemplo de países que han establecido restricciones al acceso de redes sociales para menores de edad.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, señaló que durante las visitas presidenciales a escuelas resulta evidente la presencia cotidiana de teléfonos celulares entre los estudiantes. Relató que, cuando la presidenta pregunta quiénes llevan un dispositivo al salón o utilizan el teléfono al regresar a casa, la respuesta es masiva, reflejando el grado de dependencia tecnológica desde edades tempranas.
Especialistas invitadas a la conferencia explicaron que el problema va más allá del tiempo frente a una pantalla. Tania Jiménez García, experta en prevención de adicciones, detalló que las redes sociales, los videojuegos y otras plataformas digitales provocan una intensa liberación de dopamina, neurotransmisor relacionado con la sensación de recompensa. La sobreestimulación constante obliga al cerebro a reducir su sensibilidad, provocando que actividades cotidianas como convivir, estudiar o practicar deporte resulten menos gratificantes y favoreciendo conductas compulsivas.
Pantallas bajo la lupa: expertos llaman a proteger el desarrollo cerebral infantil
Por su parte, Lucía Magis Weinberg, directora del Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington, explicó que el cerebro adolescente aún no concluye su desarrollo, especialmente en las áreas encargadas del autocontrol y la toma de decisiones. En ese contexto, el uso permanente de plataformas digitales puede afectar regiones cerebrales relacionadas con la atención y el aprendizaje, además de sustituir horas de sueño, actividad física y convivencia familiar.
La especialista advirtió que los adolescentes cambian de estímulo con gran rapidez y actualmente pueden distraerse en menos de un minuto debido al diseño de aplicaciones que buscan captar permanentemente su atención mediante algoritmos personalizados.
Ante este panorama, autoridades educativas y especialistas coincidieron en que la solución no consiste únicamente en prohibir el uso de la tecnología, sino en construir una cultura digital responsable. Entre las recomendaciones destacan establecer horarios sin pantallas, fomentar actividades deportivas, fortalecer la convivencia familiar, supervisar el contenido consumido y que los propios adultos den ejemplo mediante hábitos digitales saludables.
Los expertos destacaron también un mensaje alentador: gracias a la neuroplasticidad, el cerebro conserva la capacidad de recuperarse y fortalecer sus funciones cuando se reducen los estímulos excesivos y se sustituyen por actividades que favorecen el aprendizaje, el descanso, la interacción social y el desarrollo integral. Por ello, insistieron en que actuar de manera oportuna puede marcar una diferencia significativa en la salud y el bienestar de las futuras generaciones.
