Escuelas como primer frente contra la violencia de género: la apuesta institucional desde las aulas
La erradicación de la violencia sexual en los planteles educativos se ha colocado como una prioridad estratégica del gobierno federal, con un enfoque que va más allá de la atención de casos y busca incidir de manera estructural en la formación de niñas, adolescentes y jóvenes. En ese marco, la Secretaría de las Mujeres, encabezada por Citlalli Hernández Mora, participa de forma activa en la estrategia de cero tolerancia contra las violencias de género en la Educación Básica y Media Superior, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP), a cargo de Mario Delgado Carrillo.
El planteamiento central es claro: transformar la cultura escolar desde sus contenidos, prácticas y protocolos, para evitar que la violencia sexual, el acoso o el hostigamiento se normalicen dentro de las aulas. Para lograrlo, la estrategia se articula en tres líneas de acción que combinan cambios curriculares, declaratorias institucionales y mecanismos de prevención y atención.
Uno de los ejes más relevantes es la modificación del Marco Curricular Común de Educación Media Superior (MCCEMS), en el contexto del Bachillerato Nacional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. A través de este rediseño, se integraron contenidos obligatorios con perspectiva de género en cuatro asignaturas clave, con el objetivo de que el alumnado analice las desigualdades desde distintas dimensiones del conocimiento.
En Conciencia Histórica, por ejemplo, se incorporó el estudio de las heroínas de la patria y de las luchas feministas tanto nacionales como internacionales, con el fin de visibilizar el papel de las mujeres en los procesos sociales y políticos. En Ciencias Sociales, los programas incluyen ahora el análisis del contrato social desde una perspectiva de género e interseccional, mientras que en Pensamiento Filosófico se promueve la reflexión crítica sobre las desigualdades estructurales y las subjetividades trans. A ello se suma Cultura Digital, donde se aborda la brecha tecnológica y la exclusión histórica de las mujeres en el acceso y uso de herramientas digitales.
La segunda línea de acción se concentra en la operación institucional dentro de los planteles. El 24 de septiembre de 2025 se emitió la Declaratoria de Cero Tolerancia a las Violencias Ejercidas en Contra de las Adolescentes y Jóvenes en la Educación Media Superior, que establece un mensaje contundente frente a cualquier forma de agresión. A partir de esta declaratoria, la Secretaría de las Mujeres ha impulsado procesos de capacitación dirigidos a personal directivo y docente, con el objetivo de fortalecer la detección temprana y la intervención oportuna.
Escuelas como primer frente contra la violencia de género: la apuesta institucional desde las aulas
Como parte de estas acciones, se desarrolló un ejercicio de formación con autoridades de los Centros de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) de todo el país, donde se utilizaron herramientas pedagógicas diseñadas para identificar y frenar prácticas como el acoso, el hostigamiento y la violencia digital, fenómenos que suelen permanecer invisibilizados en el ámbito escolar.
El tercer componente se enfoca en la Educación Básica. En este nivel, la Secretaría de las Mujeres colaboró en la elaboración de los Lineamientos para la Prevención y Atención para la Erradicación de la Violencia Sexual, un documento que establece rutas claras de actuación, atención y canalización de casos, priorizando la protección de la integridad física y emocional de las niñas.
Para garantizar que estas medidas no se queden en el plano normativo, la estrategia contempla un despliegue territorial a través del trabajo conjunto con las Instancias de las Mujeres en las Entidades Federativas (IMEF). Estas instancias acompañan a las autoridades educativas estatales en la implementación de los protocolos, con el objetivo de asegurar que las denuncias sean atendidas y que los planteles educativos se consoliden como espacios seguros.
Con este enfoque integral, el gobierno federal busca que la prevención de la violencia de género no sea una acción aislada, sino una política pública permanente que forme generaciones con conciencia de derechos, igualdad y respeto, colocando a las escuelas como uno de los principales territorios para la construcción de una vida libre de violencias.
