Now Reading
Empresas frente a la cuenta regresiva por la jornada laboral de 40 horas

Empresas frente a la cuenta regresiva por la jornada laboral de 40 horas

por la jornada laboral de 40 horas

Mientras las propuestas para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales continúan su análisis en el Senado, el sector empresarial comienza a enfrentar una realidad inevitable: la implementación de la reforma es prácticamente un hecho y el tiempo para prepararse corre en su contra.

Aunque la reforma aún no ha sido aprobada formalmente, ya existe un calendario definido para su entrada en vigor. La reducción de la jornada será gradual y arrancará en una fecha concreta, lo que obliga a las empresas a anticiparse, incluso ante posibles ajustes al texto final.

Incertidumbre empresarial y falta de preparación

De acuerdo con Luis Peña, socio líder de People Advisory Services (PAS) de EY México, la mayoría de las compañías se encuentra en un estado de alta preocupación. “Las empresas conocen la iniciativa, pero no saben cómo quedará la versión definitiva, y eso ha frenado cualquier preparación”, señala.

Para el especialista, se trata de una transformación que va más allá del ámbito laboral. “El impacto social será muy importante. No es sólo una reforma laboral, tiene implicaciones económicas, organizacionales y culturales. Como sociedad y como sector productivo, vamos muy lento”, advierte.

Fechas clave de la reducción gradual

Independientemente de que las modificaciones al artículo 123 constitucional y al artículo 59 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) se aprueben en 2026, las iniciativas establecen que la disminución de la jornada comenzará el 1 de enero de 2027 y avanzará de manera progresiva hasta 2030.

La exposición de motivos de la reforma a la LFT contempla que la distribución del horario sea acordada entre empleadores y trabajadores, permitiendo reducir dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales.

Calendario previsto de reducción:

  • 1 de enero de 2027: 46 horas
  • 1 de enero de 2028: 44 horas
  • 1 de enero de 2029: 42 horas
  • 1 de enero de 2030: 40 horas

En términos prácticos, las empresas cuentan con menos de un año para ajustar operaciones y comenzar 2027 con una jornada reducida, lo que implica revisar procesos, turnos y esquemas de control de horas extra.

Incertidumbre empresarial y falta de preparación

El verdadero reto: pasar de 60 a 40 horas

El empresario Peña subraya que el desafío no radica únicamente en reducir de 48 a 40 horas. “En muchos diagnósticos hemos encontrado áreas que trabajan entre 55 y 60 horas semanales. El verdadero reto es bajar de 60 a 40”, afirma.

Por ello, considera indispensable que las organizaciones realicen diagnósticos internos para conocer su situación real. “Lo que la dirección cree que sucede no siempre coincide con lo que ocurre en la línea de producción o en el piso de ventas”, puntualiza.

Cambios al tiempo extraordinario

La reforma también propone modificaciones al artículo 66 de la LFT para redefinir los límites del tiempo extraordinario. El nuevo tope sería de hasta 12 horas semanales, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias durante cuatro días. Actualmente, el límite es de nueve horas.

Estas horas se pagarían con un recargo del 100% sobre el salario ordinario. Además, se plantea reformar el artículo 68 para establecer que cualquier exceso deberá pagarse al 200% y que la suma de jornada ordinaria y extraordinaria no podrá superar las 12 horas diarias.

Incremento gradual del tope de horas extra:

  • 2027: 9 horas
  • 2028: 10 horas
  • 2029: 11 horas
  • 2030: 12 horas

Productividad, la asignatura pendiente

Para Peña, muchas empresas tendrán que invertir de manera significativa para sostener su nivel de producción. “En México sabemos administrar jornadas largas, pero no sabemos gestionar la productividad”, sentencia.

Reconoce que la reforma busca generar más horas de calidad, aunque advierte una paradoja: al sumar jornada regular y horas extra permitidas, podrían alcanzarse hasta 56 horas semanales.

See Also
¡Impactante giro legal! Entregan bienes de los hoteles Mayaland y The Lodge en Chichén Itzá

“El problema es cultural. Hay trabajadores que ven el tiempo extra como parte de su ingreso y de su identidad laboral, cuando la productividad no está necesariamente en trabajar más horas”, explica.

Tecnología y gestión del desempeño, claves del cambio

El experto recomienda aprovechar la coyuntura para modernizar procesos, especialmente aquellos que siguen siendo manuales y consumen demasiadas horas. “Primero hay que definir qué es productivo y luego construir un verdadero programa de gestión de productividad”, señala.

Un sistema de este tipo permitiría identificar el valor que aporta cada puesto o departamento, estandarizar actividades y establecer objetivos medibles, facilitando así la reducción gradual de la jornada.

Peña recuerda que en otros países existen esquemas de horarios escalonados y jornadas flexibles, donde no todos trabajan al mismo tiempo ni bajo el mismo esquema. Sin embargo, insiste en que este cambio requiere la colaboración del sector público, privado y la sociedad.

“Piensa en qué harías con horas libres adicionales en un año: salud, ejercicio, familia, aprender algo nuevo. Ahora multiplícalo por 60 millones de personas. Ese es el impacto social potencial de la reforma”, concluye.

Fuente: El Economista.


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados

Scroll To Top