El Zócalo se convierte en escenario de las lenguas originarias

Casi mil infancias y juventudes de 28 estados llevaron música, danza, teatro y poesía en 17 lenguas originarias al corazón capitalino

 

Las voces de las comunidades indígenas de México resonaron en el Zócalo capitalino, donde cerca de mil niñas, niños y jóvenes provenientes de 28 entidades transformaron la principal plaza pública del país en un escenario de identidad, memoria y diversidad cultural.

 

Con la puesta en escena monumental Voces vivas, salvando al fuego, las nuevas generaciones reivindicaron la riqueza lingüística de sus pueblos mediante el canto, la música tradicional, la danza, el teatro y la poesía, con interpretaciones en 17 lenguas originarias.

 

El espectáculo formó parte de la Fiesta de Culturas Comunitarias y reunió a participantes de las Casas de Canto o Cuicallis, los Semilleros Creativos y los coros infantiles de Michoacán, integrados mediante el Plan Michoacán, en una iniciativa impulsada por la Secretaría de Cultura federal.

 

Más allá de una presentación artística, el encuentro convirtió a niñas, niños y adolescentes en protagonistas de una experiencia colectiva para preservar las lenguas indígenas, transmitir las tradiciones de sus comunidades y fortalecer el reconocimiento de las distintas identidades que conforman México.

 

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó la importancia de escuchar directamente a las nuevas generaciones y reconocer el valor de sus raíces culturales.

 

“Las historias de sus comunidades merecen ser escuchadas. Sus lenguas tienen grandes cosas que contar y ustedes tienen mucho que decirle a México”, expresó ante los asistentes.

 

Acompañada por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina; la directora escénica Jesusa Rodríguez; el poeta Mardonio Carballo, y el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, la funcionaria subrayó que el Zócalo abrió sus puertas para que las expresiones culturales de prácticamente todo el territorio nacional ocuparan el espacio público.

 

Por su parte, Brugada dio la bienvenida a las delegaciones y resaltó el carácter pluricultural y pluriétnico de la capital, a la que definió como un punto de encuentro para todas las culturas y lenguas.

 

El Zócalo se convierte en escenario de las lenguas originarias

 

Un relato ancestral para compartir la identidad

 

La propuesta artística recuperó la historia tradicional del tlacuache que, de acuerdo con la narración, rescató el fuego para compartirlo con la humanidad. A este relato se incorporó la mariposa monarca como símbolo de migración, transformación y comunidad.

 

Uno de los elementos más significativos fue que la obra se construyó a partir de historias escritas por las propias niñas y niños participantes. Estos relatos fueron reunidos en un guion por el poeta Mardonio Carballo, mientras que la dirección escénica estuvo a cargo de Jesusa Rodríguez.

 

La conducción musical correspondió a Roberto Rentería y el diseño de escenografía a Diego Siliano. El montaje también incluyó un videomapping proyectado sobre Palacio Nacional, que acompañó las distintas expresiones artísticas.

 

Entre las lenguas presentes estuvieron el náhuatl, maya, mixteco, otomí, purépecha, tsotsil y wixárika, entre otras, con lo que el espectáculo mostró la pluralidad de voces que forman parte del patrimonio cultural mexicano.

 

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Seis meses de preparación y convivencia

 

La presentación fue resultado de un proceso de formación artística que se extendió durante seis meses en las comunidades de origen de los participantes y culminó con dos semanas de convivencia y creación colectiva en un campamento realizado en Oaxtepec, en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

 

Durante ese periodo, las infancias y juventudes compartieron conocimientos, ensayaron sus intervenciones, establecieron amistades y conocieron las lenguas y tradiciones de otras regiones del país.

 

La experiencia permitió que participantes de distintas edades y procedencias construyeran una propuesta común, en la que cada comunidad aportó sus expresiones musicales, narrativas y culturales.

 

El proyecto es parte de la estrategia de formación artística comunitaria de la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural, en coordinación con el INPI y otras instituciones.

 

Con estas actividades se busca ampliar el acceso de las infancias a la educación y creación artística, fortalecer los vínculos comunitarios y generar espacios donde las nuevas generaciones puedan preservar y transmitir sus lenguas.

 

Así, el Zócalo se convirtió en un escaparate de la diversidad nacional, donde casi mil voces demostraron que las lenguas originarias siguen vivas y que su continuidad también depende de quienes hoy las aprenden, las hablan y las llevan a nuevos escenarios.

 


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