“El Pato Merlín” y la “Perrita de Trump” los personajes del Mundial

Hay de aquel que ofenda al pueblo de México porque en el pecado llevará la penitencia.

 

 

 

¿Ya se habrán dado cuenta Gianni Infantino, Donald Trump y Salinas Pliego que quien humilla a los mexicanos sale tiznado?

 

 

 

Resulta que un patito llamado “Merlín” le dio tremendo picotazo al fetiche del Mundial 2026 y el jaguar SAYU salió por cuerdas como mascota oficial de la FIFA y ni un maullido se escuchó.

 

 

 

Los dueños de Merlín, vendedores de aguas frescas en la vía pública, llevaron al jale a su patito con la camiseta alusiva al Mundial caminando sobre sus diminutos tenis.

 

 

 

De inmediato los paseantes le tomaron fotografías y en segundos se viralizó su presencia en las redes quitándole el oropel de la FIFA a SAYU, un felino apático e invisible.

 

 

 

A otro que le quitaron el traje de lentejuelas fue a Ricardo Salinas Pliego quien se pavoneó como reina de la primavera durante la inauguración del Mundial para ser ungido por la afición como candidato presidencial al 2030.

 

 

 

Una sola frase se convirtió en un dardo mortal para las aspiraciones políticas del defraudador del Ajusco, lo degradaron a ser “la perrita de Trump” un nivel menor que SAYU, el gato de la FIFA.

 

 

 

El pueblo, cuando se lo propone, es cabrón y no perdona linajes ni realezas y a Donald Trump le pisaron el apellido al proteger con calor humano a la selección iraquí.

 

 

 

El Cheto Mayor recibió tremenda zancadilla luego de negarle a la selección de futbol de Irán pisar suelo gringo. En tanto, los tijuas los ovacionaron y los trataron como a brothers.

 

 

 

Además, Trump perdió frente al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en su aventura bélica contra Irán, y de mecenas pasó a ser el gato del judío.

 

 

 

Los tres personajes xenófobos y adictos a la aporofobia recibieron coscorrones mediáticos de parte de la inteligencia popular la que dañó a sus infames campañas en contra del gobierno mexicano.

 

 

 

Si bien la FIFA esperaba recaudar 669 millones de dólares por el uso de sus fetiches MAPLE, ZAYU y CLUTCH, como mascotas oficiales del Mundial, el ingenio popular mexicano diseñó su propia mascota, sin gastar un peso.

 

 

 

Y sin más, “el pato Merlín” conquistó las calles y los corazones de la afición futbolera mundial y pronto lo adoptaron como mascota de la justa futbolera 2026.

 

 

 

Si bien Trump acumuló más aborrecimiento de propios y extraños, al oprimir a la selección iraní le restó simpatías en el electorado latino para lo que pudiera ofrecérsele al amigo de Jeffrey Epstein.

 

 

 

Pero, el más dañado sin lugar a dudas fue Ricardo Salinas Pliego quien en unos segundos perdió la ruta del camino a la candidatura para el 2030.

 

 

 

El anfitrión de la fiesta no pudo entrar a su cantón

 

La gentrificación de los estadios en este mundial de futbol -México, Estados Unidos y Canadá- dio la puntilla para tiznar a los soberbios de Infantino, Trump y Salinas.

 

 

 

Salinas Pliego, jamás calculó que el pueblo bueno y sabio navegara en las afueras del Estadio Ciudad de México para restregarle en la cara una verdad verdadera.

 

 

 

La certeza absoluta de señalarlo como “ahí va la perrita de Trump”, en sentido peyorativo, lo lapidó y describió como un ser servil del Cheto Mayor.

 

 

 

El epitafio a su insipiente y terca intentona por no pagar impuestos destruyó su mediática y pedorra campaña en contra del gobierno de la Presidenta Sheinbaum.

 

 

 

Sin duda el grito de “ahí va la perrita de Trump” al “emperador del Ajusco”, escoltado por sus soldados de galletas de chocolate, se propagó en el mundo como el COVID-19.

 

 

 

El ingenio del pueblo sabio dio la puntilla para deshonrar la campaña millonaria de Salinas Pliego en contra del gobierno de la cuatroté.

 

 

 

Un humilde ciudadano pateó el fondillo del cuatrero perdonavidas y honró la frase del senador F. Noroña “los plebeyos hemos decidido tomar el destino de la patria en nuestras manos”.

 

 

 

Parecería una exageración, pero no, en ese momento el sentir del pueblo trascendió las redes sociales hasta viralizar la frase lapidaria: “ahí va la perrita de Trump”.

 

 

 

Al magnate abucheado y humillado en el Azteca se le cayó la careta de bravucón, insolente y valentón de telenovela y dejó a los cuatro vientos su obediencia y alineación ideológica con Donald Trump.

 

 

 

El bautizó callejero de Salinas Pliego durante la inauguración del Mundial de Futbol 2026 evidenció su agenda ultraderechista y ni así penetró en el ánimo de Trump, pero, al parecer, en la de Epstein, sí.

 

 

 

Literal, el copetón, el petirrojo, ni un sólo comentario al respecto, ni un hueso le aventó para roer al desprestigiado empresario evasor y se fue a casa con la cola entre las patas a mordisquear las croquetas que le avienta la CIA.

 

 

 

Sin embargo, las cortes de Estados Unidos si le soltaron a la jauría por sus conflictos con acreedores de TV Azteca, por una presunta estafa y transferencia fraudulenta de 290 millones de dólares.

 

 

 

También destaca la venta fraudulenta que realizó Salinas al vender Iusacell a AT&T, y que para evitar una orden de arresto, el empresario pagó una fianza de 25 millones de dólares.

 

 

 

El usurero de Elektra insiste en esconder sus fechorías tras el velo de ser un empresario perseguido por el gobierno de México, que se tratan de patrañas sus delitos fiscales para ensuciar su imagen intachable.

 

 

 

El dedo flamígero de mitad de la mano le recordó que “a confesión de parte, relevo de pruebas”. Se auto acusó como defraudador al pagar la fianza de 25 millones de dólares.

 

 

 

De las canchas de lodo al césped artificial

 

En el contexto de la patada futbolera, el deporte de las clases populares transmutó a un negocio exclusivo para las élites con el aumento radical de las entradas.

 

 

 

De las canchas de lodo, como lijas, sin pasto, con trazos irregulares que socorrieron tremendos encuentros, hoy, a esa afición se les niega el acceso a las canchas “profesionales”.

 

 

 

Sólo habría que recordar que Diego Armando Maradona, nativo de una zona de extrema pobreza en Buenos Aires, jugó descalzo en canchas de tierra y lodo antes de debutar en Primera División y ser campeón del mundo en México 1986.

 

 

 

Otro caso emblemático es de Edson Arantes do Nascimento, Pelé, El “Rey del Fútbol” que creció en una situación precaria en el estado de Minas Gerais.

 

 

 

Sin dinero para un balón, Pelé perfeccionó su técnica callejera jugando con una media llena de periódicos o toronjas, como muchos otros. Hoy los papichulos surgen de escuelas privadas con todas las comodidades.

 

 

 

Hasta hace 40 años, el precio de los boletos fueron accesibles. Hoy, tienen un costo desde los siete mil 400 hasta los 36 mil 500 pesos para las zonas preferentes.

 

 

 

Sin embargo, en la reventa los precios alcanzan desde los 52 mil hasta los doscientos mil pesos; tarifas privativas para quienes sostienen al mundo futbolero.

 

 

 

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Cuando las caminos enloquecen

En esta contienda mundialista, la FIFA le asignó a México sólo tres sedes; a Estados Unidos, le brindó once y a Canadá, sólo le dio dos sedes.

 

 

 

El dueño del balón, la FIFA, obtendrá once mil millones de dólares de ganancias sin sudar la camiseta, sin pago de impuesto alguno, en el caso de México.

 

 

 

Sin embargo, para la verdadera afición, portar una camiseta pirata, ver los encuentro a través de las redes, canales de tv abiertos o en los FIFA, FANS FEST, significa un agasajo.

 

 

 

De acuerdo a los consumidores de bajo poder adquisitivo, gastarán en promedio de 600 a mil pesos, principalmente en bebidas alcohólicas y botanas por cada partido de la selección.

 

 

 

En tanto, los fanáticos con mayor presupuesto asistirán a hoteles, restaurantes y cafeterías, en donde los precios altos dejarán derramas directas a los comerciantes de más del cien por ciento.

 

 

 

Cada parroquiano habría de gastar de los mil 200 a los dos mil pesos por evento, por persona, al menos, en 90 minutos.

 

Para Roberto Iván Colín Mosqueda, integrante de la Comisión Técnica Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México, el país podría alcanzar uno tres mil millones de dólares como derrama económica por el turismo.

 

 

 

No obstante, las tarifas de restaurantes y hoteles aumentaron hasta en un 250 por ciento que impulsó una “inflación temporal” durante la justa futbolera.

 

 

 

Todas las ganancias para el comercio formal e informal no representa una derrama equitativa para los desprotegidos sino al contrario, fue una vil patada a los monederos familiares.

 

 

 

Aunque las cifras de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), “no registran alzas artificiales” en la canasta básica, atribuibles directamente a la temporada de futbol, en las despensas se registra un alza del orden del 8.3 por ciento.

 

 

 

En el mercado real, “el precio promedio de 44 productos ronda los dos mil 121 pesos, impulsado por el encarecimiento de alimentos esenciales, combustibles, y la alta demanda durante la justa deportiva.

 

 

 

Al final de cada 90 minutos, los juegos del hambre castigan a millones de hogares mexicanos con una goliza a sus ingresos familiares.

 

 

 

En tanto, de acuerdo a cifras de ESPN, la FIFA distribuirá una bolsa histórica de más de 871 millones de dólares entre las 48 selecciones participantes.

 

 

 

Y, de acuerdo a Telemundo San Diego, los premios por equipo se reparten de la siguiente manera: del 33 al 48 lugar $10.5 millones de dólares; del 17 al 32 lugar 11 millones de dólares.

 

 

 

El Subcampeón podría recibir un monto de 33 millones de dólares y, el campeón del mundo, 50 millones de dólares. Pero el valor sentimental de la afición es convertir en semidioses a los mejores jugadores mundialistas.

 

 

 

Frente a todos los contratiempos, el fútbol populachero sigue siendo un deporte inspirado por la pasión de los barrios, donde cualquier espacio es una cancha con un alto sentido de identidad y capacidad para significar un escape de su realidad.

 

 

 

Al final del Mundial, el Pato Merlín, de un plu

mazo, se cogió a SAYU y de paso a la “perrita de Trump” sin un invertir un sólo quinto…

 

 

 

“No hay problema que nos gane, ni tormenta que nos rinda; si la cosa se complica, nuestra chispa la ilumina”, anónimo.

 

 

 

 

 

 

 


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