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El mundo se rige por el poder y por la fuerza

El mundo se rige por el poder y por la fuerza

“¿Qué vamos a hacer esta noche, Miller? pregunta Orange Juice (OG) y Miller responde: “¡Lo mismo que hacemos todas las noches, Orange Juice! ¡Intentar conquistar el mundo!”.

 

 

En la torpeza natural el cerebro detrás de las políticas expansionistas más radicales del mundo y de Donald Trump, (Orange Juice), esta Stephen Miller, (Cerebro).

 

 

Miller el republicano ultraconservador diseñó medidas extremas en el primer gobierno de Trump, como la separación de familias migrantes, con deshonrosos resultados.

 

 

El xenofóbico radical Stephen Miller promueve políticas internas de extrema derecha desde la jefatura adjunta de personal para políticas públicas, además de ser Asesor de Seguridad Nacional de Trump.

 

 

Miller dirigió las intenciones militares hacia Venezuela y Groenlandia para explotar naciones y territorios de todo el mundo con abundantes recursos para beneficio de ese país.

 

 

Es el Cerebro de Trump le sugiere el uso de la fuerza no sólo sobre la mesa de negociaciones, sino directamente en la escena mundial.

 

 

El fascista declaró al New York Times que “Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, en el mundo real, (sic) que se rige por la fortaleza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”,

 

 

Así de cínico este reverendo cabrón quien sin empacho alguno afirmó tajante: “Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

 

 

Ya vimos que Trump va por el robo en despoblado del petróleo de los venezolanos y en el caso de Groenlandia comprar ese territorio para hurtar sus recursos naturales, como el carbón y el uranio.

 

 

El pretexto para arrinconar a los daneses es proteger a los estadounidenses de incursiones extranjeras, háganme el refabròn cavor.

 

 

En respuesta, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, precisó que Groenlandia no está en venta.

 

 

Le recordó al bucanero que Dinamarca y Estados Unidos son aliados históricos, por lo que consideró inaceptable el tono de las declaraciones del presidente estadounidense.

 

 

Así de gandalla la operación en Venezuela que es una clara advertencia a los aliados de que él se apodera de lo que le gusta como anexar a Groenlandia a las barras y las estrellas en su segunda incursión expansionista.

 

 

El secuestro de Nicolás Maduro, que acaparó las primeras planas y encabezados de todos los medios tradicionales y digitales del planeta, abultó el cerebro de Donald Trump.

 

Así, la serie de Pinky y Cerebro cobra vida en esta ocasión con la pregunta eterna del ratón tonto al ratón cabezón, emulando a la doctrina leonina de James Monroe, en 1823

 

Cerebro, ¿qué vamos hacer esta noche? -Conquistar el mundo, Orange Little, afirmando que la plutocracia mundial está detrás de Donald Trump, ONU y la OTAN, negocio redondo.

 

El operador político de la oligarquía mundial en turno es Trump al abrir las puertas a los grandes consorcios de estos y propios en los países con grandes riquezas naturales.

 

Robar 300 mil barriles de petróleo tras secuestro de Maduro fue un acto desesperado para bloquear el envió del oro negro a tierras asiáticas e impedir que Venezuela forme parte del Bloque BRICCS.

 

En esta ocasión, además de la inteligencia militar, el gringo loco uso la fuerza de la posverdad, de la inteligencia artificial como potentes misiles y generar una guerra blanda.

 

Los medios se convirtieron en potentes ejércitos mercenarios a los que investigadores y lideres de opinión, comprometidos con la verdad enfrentan cada segundo.

 

El peor escenario es que los pueblos se tragan cada una de las palabras que impactan sus más sensibles emociones y conveniencias personales, filias y fobias

 

Donald Trump demostró una vez más su desprecio al estado de derecho internacional a través de la ciberguerra, imposición de aranceles, sanciones económicas, la desobediencia civil, que en el caso de Venezuela está en veremos con los chavistas.

 

Con cinismo e hipocresía usó el derecho internacional con fines estratégicos, aplicó el llamado lawfare, una guerra “no violenta” para invadir Venezuela.

 

Nadie, ninguna nación le otorga el derecho de llevar unilateralmente a su país a una guerra, incluso, contra Nicolás Maduro con narrativas violentas.

 

Estados Unidos no tiene el derecho, mejor dicho, Donald Trump, a manejar Venezuela a su antojo, como si fuera una de sus empresas.

 

Este patán bermejo se pasó por el arco del triunfo la obligada autorización para invadir a una nación, desacato constitucional que debiera ser sancionado por el Congreso.

 

Pero, los poderes que regulan a ese país, por sí mismos, tienen una mentalidad intervencionista, sin embargo, hasta en las mafias de los más bajos instintos tienen reglas.

 

El Congreso gringo debe retomar su responsabilidad constitucional y sancionar el ataque de Trump a Venezuela, que, dicho sea de paso, la acometida a Venezuela jamás dará a la región y al mundo mayor seguridad.

 

Tal galimatías contradice su “afán” de buscar la libertad, la democracia, el respeto a los derechos humanos. Tal hipocresía sólo convence a sus fans, a sus fachos, de que el uso de la violencia es algo natural y sublime.

 

La invasión a Venezuela, como las de Ucrania o Gaza son arbitrarias pero útiles para sostener al capitalismo que no ha caducado y que sólo cambia de color.

 

El caso Maduro fue una flagrante violación a las leyes internacionales que dio luz verde a cualquier nación atacar, invadir a otra nación. La ONU, nada hace al respecto y poco aportará la OTAN.

 

Trump, tramposamente abrió la puerta para justificar la ambición expansionista de cualquier nación para apoderarse de los recursos naturales de otras naciones.

 

Así él se lavará las manos y reavivará la ley de la selva. Es una lógica aterradora del uso de la fuerza militar que inclusive Putin utilizó para atacar a Ucrania o Netanyahu para embestir Gaza.

 

Trump dejó clara su firme intención de hacer valer la leonina “Doctrina Monroe”, que Estados Unidos es dueño del Continente Americano para apoderarse de su petróleo y todos los recursos explotables.

 

En el caso de México, Fox, Calderón, Peña y secuaces apostaron por privatizar los hidrocarburos y a cambo elegir energías limpias, que requieren de hidrocarburos para su funcionamiento, mismos que comprarían a compañías norteamericanas.

 

Así de colaboradores con Trump al ofrecerle la Reforma Energética. Con esa acción privatizadora Estados Unidos quedó como socio clave para la importación de gas natural y gasolinas refinadas por PEMEX y compradas a empresas extranjeras.

 

Luego de la acometida contra Venezuela México está en el radar de Trump bajo el argumento de narcoestado que pone en peligro la estabilidad social de su país.

 

Aunque hoy, el argumento del cartel de los Soles venezolanos se derrumba para involucrar a Maduro como narcotraficante y llevarlo a prisión, en México prevalece la intensión de acabar con el cartel de Sinaloa, peculio de Joaquín Guzmán.

 

La motivación de Trump para invadir Venezuela, México, Cuba, Colombia y Groenlandia es acabar con el “terrorismo” que vende drogas y trasiega armas letales como los “misiles de fentanilo”.

 

Estados Unidos, busca beneficiar a las agencias de inteligencia y defensa, justificar inversiones en seguridad y control migratorio donde los principales beneficiarios son los delincuentes con alta capacidad de resiliencia para adaptarse a los ataques y decomisos.

Pero, en realidad el meollo del asunto es que Trump ambiciona controlar las reservas petroleras mundiales y el secuestro de Maduro no fue un golpe a Venezuela sino a China que esperaba 300 mil barriles de petróleo.

 

Con esa acometida Trump se enfrentó al BRICCS que controla aproximadamente el 80 por ciento de la producción mundial tras la integración de potencias como Arabia, Irán y los Emiratos Árabes Unidos.

 

El “BRICS” es un acrónimo para definir el crecimiento potencial de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, es un vocablo acuñado por el economista de Goldman Sachs, Jim O’Neill, en 2001, (Acrónimo que modificó las siglas al incorporarse Colombia).

 

El BRICS dejó de ser un Foro de Discusión para convertirse en una alternativa institucional del sistema financiero occidental que significa el desafió más grande para el dólar.

 

La estrategia militar se diseñó para impedir el crecimiento de BRICS que buscan reducir la dependencia del dólar estadounidense como moneda de cambio internacional.

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Además, BRICS busca fomentar la cooperación comercial, energética, financiera y tecnológica, en suma, consolidar el nuevo orden mundial sin los gringos.

 

En este año el bloque Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica representan el 37 por ciento del PIB mundial y más del 45 por ciento de la población del planeta.

 

El golpe letal para el dólar y para la oligarquía rancia es la creación de un Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), donde las narices de Trump y aliados no disfrutarán del olor de los dólares.

 

Detrás del caso venezolano está el intento de imponer un imperialismo descarado, un legado horroroso que atenta contra la libertad y la democracia de los pueblos, conceptos casi inexistentes en Estados Unidos.

 

Donde hoy el 60 por ciento de los norteamericanos viven al día, con un sistema de salud hecho añicos, sin vivienda, donde la IA suple a millones de trabajadores.

 

Igual que en muchas naciones, los gobernantes se olvidan de la población, de su bienestar y apuestan a las aventuras militares como si fuera un Game Boy de Nintendo.

 

Uno de los críticos de Trump es el senador Barnie Sanders quién aseguró que “Trump está fallando en su trabajo”. No puede con su país y ahora quiere gobernar Venezuela y Groenlandia.

 

Quizá no es una mala idea para el pelirrojo si encuentra a los aliados precisos para acceder a su locura, como Pinky y Cerebro, conquistar al mundo a control remoto, a través de traidores a sus patrias.

 

Con el caso Maduro, Trump le rascó los testículos al tigre y el zarpazo no tardará mucho. El felino dejó de ser un lindo gatito y el oso hará lo propio.

 

Éramos muchos y parió la abuela.

Pronto Trump dejará de beber café americano, ya le produce diarreas, al enterarse que el presidente colombiano, Gustavo Petro, de manera silenciosa forma parte del BRICS.

 

El rival más débil cambió las reglas del juego al anunciar oficialmente su ingreso al nuevo bloque económico convertido en un principal adversario o negociador mundial.

 

América para los americanos sufrió una reconfiguración del poder regional que puede alterar para siempre el equilibrio de fuerzas en Centroamérica.

 

Trascendió que desde el Palacio de Nariño se boletinó la confirmación que se consideraba prácticamente imposible.

 

El presidente Petro agarró a los gringos como ellos a Maduro, con los calzones en la mano, que sorprendió a sus colaboradores más cercanos, incluido al cerebro Stephen Miller.

 

BRICCS, se escribe ya con doble Cé: Brasil, Rusia, China, Colombia y Sudáfrica y parece que van con todo como alternativa al sistema monetario occidental. ¿Será?

 

En tanto, la expresidenta brasileña Dilma Rousev, directora del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), dio la bienvenida oficial a Colombia como miembro pleno de la organización.

 

En su oportunidad, la presidenta Claudia Sheinbaum brindó su apoyo al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al pueblo venezolano y rechazó la intervención, el secuestro del mandatario y de su esposa.

 

Trump, ganó este episodio, pero aún falta vencer al chavismo bolivariano. Veremos como inicia esta encrucijada y como trascienden los fachos del mundo y los locales, pero eso es otra historia.

 

Y hasta el momento quien gobierna a los venezolanos es Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, integrante del Partido Socialista de Venezuela y no Trump y pandilla de cadeneros.

 

Ella tiene una maestría y doctorado en Derecho Social en la Universidad de Nanterre de París; estudio filosofía económica en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Además, tiene maestría en política social en Birkbeck College de Londres la que manejaba y administraba el petróleo venezolano.

 

Pues ella es la nueva presidenta de Venezuela reconocida por el Supremo Tribunal de esa nación, con quien eventualmente “negociará” con el mini rey norteño.

 

Por lo pronto, en la escena global, cuatro mujeres cuestionan al macho salvaje con problemas de disfunción, pero con exceso de testosterona invertida que ya no tiene reversa al salir de su círculo cercano Jeffrey Epstein.

 

Se le están haciendo engrudo las bolas a Trump…

 

Miller y Orange Juice ya no duermen esperando conquistar al mundo. ¿Para qué, para quién?


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