EEUU presiona a Irán para cerrar tres plantas nucleares y ceder uranio enriquecido
Estados Unidos endureció su postura frente a Irán en una etapa decisiva de las negociaciones nucleares y reforzó su presencia militar en Medio Oriente, en un movimiento que eleva la presión diplomática y estratégica sobre Teherán.
Exigencias estrictas en la mesa de diálogo
Durante la ronda de conversaciones celebrada este jueves en Ginebra, los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner plantearon condiciones contundentes para avanzar hacia un nuevo acuerdo nuclear. Según informó el diario The Wall Street Journal, Washington exige que Irán desmantele por completo tres de sus principales instalaciones nucleares.
Además, la delegación estadounidense solicitó que Teherán entregue la totalidad de sus reservas de uranio enriquecido a Estados Unidos como parte de las garantías para evitar el desarrollo de armas nucleares.
Un acuerdo sin fecha de caducidad
Otro de los puntos centrales planteados por Washington es que cualquier nuevo entendimiento sea de carácter indefinido. A diferencia del acuerdo previo, cuyas limitaciones tenían plazos específicos, la Casa Blanca busca ahora restricciones permanentes que impidan a Irán reactivar su programa nuclear en el futuro.
Las condiciones contrastan con el marco establecido durante la administración de Barack Obama, cuando se negoció el pacto nuclear original.
Rechazo iraní a las condiciones
Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. Medios estatales iraníes y fuentes cercanas a la negociación indicaron que el gobierno rechaza desmantelar su infraestructura nuclear, detener el enriquecimiento de uranio o transferir sus reservas al extranjero. También descartan aceptar restricciones de carácter permanente.
Para las autoridades iraníes, estas demandas vulneran su soberanía y exceden los compromisos contemplados en acuerdos anteriores.
Antecedentes y presión militar
El presidente Donald Trump abandonó durante su primer mandato el pacto conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JPAC) y restableció severas sanciones económicas contra Irán.
En paralelo a las conversaciones actuales, Estados Unidos desplegó más aviones y buques de guerra en la región, enviando una señal de firmeza mientras continúan las negociaciones. El aumento de la presencia militar subraya la tensión que rodea el diálogo y la posibilidad de una escalada si no se alcanza un entendimiento.
Con posturas distantes y exigencias difíciles de conciliar, la ronda en Ginebra se perfila como un punto crítico para el futuro de las relaciones entre Washington y Teherán.
