EEUU exige a Venezuela romper relaciones con Cuba, Rusia, China e Irán
El gobierno de Donald Trump exige que la administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez rompa relaciones económicas con Cuba, Rusia, China e Irán, transfiera todos los ingresos petroleros a cuentas bancarias bajo control de Washington, adquiera en Estados Unidos los bienes que necesite y entregue el petróleo ya almacenado.
Según la Casa Blanca, estas medidas forman parte de un esquema de “coordinación” con autoridades venezolanas que, de acuerdo con la secretaria de prensa Karoline Leavitt, actúan conforme a decisiones dictadas desde Washington. La funcionaria aseguró que Estados Unidos ya comenzó a comercializar el petróleo venezolano con compradores internacionales y que las ganancias se depositarán primero en bancos estadounidenses.
Ingresos petroleros bajo custodia de EU
Leavitt afirmó que los recursos obtenidos se distribuirán posteriormente “en beneficio de los pueblos estadounidense y venezolano”. En la misma línea, el secretario de Energía, Chris Wright, señaló que el mecanismo se mantendrá de manera indefinida.
El control no se limitaría a la comercialización del crudo. Trump anunció en su red social Truth Social que Venezuela sólo podrá comprar productos fabricados en Estados Unidos con los ingresos del nuevo acuerdo petrolero, incluyendo alimentos, medicinas, equipo médico y materiales para la red eléctrica y las instalaciones energéticas.

Incautación de barcos y toma del crudo almacenado
Tras una sesión informativa con legisladores, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que el plan contempla tres fases para la “estabilización” del país sudamericano. En la etapa inicial, detalló, Estados Unidos ha incautado buques petroleros y se prepara para tomar posesión de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo que permanecen almacenados en Venezuela y no pueden ser exportados debido a sanciones y bloqueos.
Rubio sostuvo públicamente que ese petróleo se destinaría al beneficio del pueblo venezolano, aunque otros funcionarios de la Casa Blanca han señalado que también favorecerá intereses estadounidenses.
Recuperación económica y reconciliación política
La segunda fase, denominada “recuperación”, busca abrir el mercado venezolano a empresas estadounidenses, occidentales y de otros países bajo condiciones que Washington considera justas. Paralelamente, se impulsaría un proceso de reconciliación nacional que incluya amnistías, liberación de presos políticos y el retorno de sectores opositores para reconstruir la sociedad civil.
La tercera etapa sería una transición política, aunque Rubio evitó fijar un calendario para su implementación. En reuniones privadas con legisladores, añadió que Venezuela no podrá reanudar la extracción de petróleo hasta cumplir nuevas exigencias.
Ruptura con aliados y exclusividad petrolera
De acuerdo con testimonios citados por ABC News, Washington exige que Caracas expulse asesores y rompa vínculos económicos con China, Rusia, Irán y Cuba, además de aceptar una asociación exclusiva con Estados Unidos en la producción petrolera y otorgar trato preferencial a compradores estadounidenses de crudo pesado.
El New York Times confirmó que la Casa Blanca presiona para reducir el apoyo energético venezolano a Cuba, con la expectativa de que esa medida acelere un colapso del gobierno cubano. En ese contexto, el legislador Carlos Giménez pidió públicamente que México también suspenda sus envíos de petróleo a la isla.
El senador Roger Wicker, presidente del Comité de Fuerzas Armadas, afirmó que la administración Trump no considera necesario enviar más tropas a Venezuela, al asegurar que Washington tiene suficiente influencia sobre el gobierno interino. “La intención es controlar el petróleo y los buques; ninguno irá a La Habana”, declaró.
Un antecedente histórico
Analistas citados por el New York Times comparan el planteamiento con prácticas del siglo XIX, cuando Venezuela, como colonia española, estaba obligada a exportar toda su producción a través de autoridades imperiales. La analogía subraya el alcance del control que Estados Unidos pretende ejercer ahora sobre los recursos energéticos del país sudamericano.
